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El Papa de la libertad de espíritu y de la razón cordial

29/07/2013

Una de las mayores conquistas de la persona humana en su proceso de individuación es la libertad de espíritu. La libertad de espíritu es la capacidad de ser doblemente libre: libre de las imposiciones, reglas, normas y protocolos que fueron inventados por la sociedad y las instituciones para uniformar comportamientos y moldear personalidades según tales determinaciones. Y fundamentalmente significa ser libre para ser auténtico, pensar con su propia cabeza y actuar de acuerdo a su norma interior, madurada a lo largo de toda una vida, en resistencia y en tensión con esas imposiciones.

Y esta es una lucha titánica, pues todos nacemos dentro de ciertas determinaciones que son independientes de nuestra voluntad, sea en la familia, la escuela, el círculo de amigos, la religión y la cultura que dan forma a nuestros hábitos. Todos estos elementos actúan como superyós que pueden ser limitantes y en algunos casos hasta castradores. Lógicamente, estos límites tienen una función reguladora importante. El río llega al mar porque tiene márgenes y límites, pero estos también pueden represar las aguas que deberían fluir; entonces se desbordan por los lados y se convierten en charcos.

Las actitudes y los comportamientos sorprendentes del actual obispo de Roma, como a él le gusta presentarse, comúnmente llamado Papa, Francisco, nos evocan esta categoría tan determinante de la libertad de espíritu.

Normalmente, el cardenal nombrado papa asume enseguida el estilo clásico, hierático y sacral de los papas, ya sea en la vestimenta, en los gestos, en los símbolos del poder sagrado y supremo, y en el lenguaje. Francisco, dotado de una gran libertad de espíritu, ha hecho lo contrario: ha adaptado la figura del Papa a su estilo personal, a sus hábitos y a sus convicciones. Todo el mundo conoce las rupturas que ha introducido sin mayor ceremonia. Se aligeró de todos los símbolos de poder, especialmente la cruz de oro y piedras preciosas y la pequeña capa (mozzetta) que llevaban los otros, llena de brocados y joyas, otrora símbolo de los emperadores romanos paganos. Sonriente dijo al secretario que quería ponerla sobre sus hombros: “guárdela porque el carnaval ha terminado”. Se viste con la mayor sobriedad, de blanco, con sus zapatos negros habituales y, por debajo, con sus pantalones, negros también. Prescinde de todos los servicios asignados al Pastor supremo de la Iglesia, empezando por el palacio papal que ha reemplazado por una residencia eclesiástica, y come con los demás. Piensa antes en el pobre Pedro, que era un rudo pescador, o en Jesús, que según el poeta Fernando Pessoa, «no sabía nada de contabilidad ni consta que tuviera biblioteca» pues era un «factótum» y un simple campesino mediterráneo. Se siente sucesor del primero y representante del segundo. No quiere que le llamen Su Santidad, porque se siente «hermano entre hermanos», ni quiere presidir la Iglesia en el rigor del derecho canónico, sino en cálida caridad.

En su viaje a Brasil ha demostrado sin ninguna espectacularización su libertad de espíritu: desea como transporte un vehículo popular, un jeep cubierto para poder moverse en medio de la multitud, se detiene para abrazar a los niños, para beber un poco de mate, para intercambiar su solideo papal blanco por otro medio chafado que le ofrece un fiel. Durante la ceremonia oficial de bienvenida del gobierno, que sigue un estricto protocolo, después del discurso se dirige a la presidenta Dilma Rousseff y la besa, para consternación del maestro de ceremonias. Y hay muchos otros ejemplos.

Esta libertad de espíritu trae un brillo innegable hecho de ternura y vigor, las características personales de san Francisco de Asís. Se trata de una persona de gran entereza. Estas actitudes personales serenas y fuertes muestran un hombre de gran ternura que ha realizado una síntesis personal significativa entre su ser interior y su yo consciente. Es lo que se espera de un líder, sobre todo religioso. Evoca al mismo tiempo ligereza y seguridad.

Esta libertad de espíritu se ve reforzada por el espléndido rescate que hace de la razón cordial. La mayoría de los cristianos están cansados de doctrinas y se muestran escépticos ante las campañas contra los enemigos reales o imaginarios de la fe. Todos estamos impregnados hasta la médula de la razón intelectual, funcional, analítica y eficientista. Ahora viene alguien que en todo momento habla desde el corazón, como lo hizo en su discurso a la comunidad (favela) de la Varginha o en la isla de Lampedusa. En el corazón es donde mora el sentimiento profundo por los demás y por Dios. Sin el corazón las doctrinas son frías y no suscitan ninguna pasión. Ante los supervivientes venidos de África, confiesa: «Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de ‘sufrir con’: la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar». Sentencia con sabiduría: «La medida de la grandeza de una sociedad viene dada por la forma como trata a los más necesitados».

Según esta medida, la sociedad global es un pigmeo, anémica y cruel.

La razón cordial es más eficaz en la presentación del sueño de Jesús que cualquier doctrina erudita y convierte a su principal heraldo, Francisco de Roma, en una figura fascinante que llega al corazón de los cristianos y de otras personas.

Leonardo Boff acaba de publicar Francisco de Asís y Francisco de Roma, Mar de Idéias, Río 2013.

Traduccion de María José Gavito Milano

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14 Comentários leave one →
  1. 29/07/2013 19:16

    excelente

  2. Rodrigo Martínez Link Permanente
    29/07/2013 20:34

    Insisto, un Papa que ilusiona a todos!

  3. david rubio Link Permanente
    29/07/2013 22:22

    un pensador católico de línea contraria a la teología d e la liberación define de igual manera al papa Francisco, al igual que Pascal, habla con el corazón, el libro de este autor se lllama en el corazón de pascal, es raro no???

  4. 30/07/2013 11:17

    Reblogueó esto en LOS ALREDEDORES.

  5. Alessio Nicolas Link Permanente
    30/07/2013 16:34

    Me parece que Leonardo no ha leído la Encíclica que Francisco ha firmado junto a Benedicto, en lo cosmético tiene si, libertad de espíritu, pero para pensar con libertad la fe, en absoluto… lo dejó claro en la entrevista cuando regresaba de Brasil en el avión, y se refirió al sacerdocio de las mujeres: “La Iglesia ha hablado y es no”… algo así como “Roma locuta causa finita”…

    • 30/07/2013 19:26

      Alessio
      Hay cierta incongruencia en el mismo Papa Francisco. Afirmó que las mujeres son más importantes que los obispos y los sacerdotes. Si esto es verdad, por que negarles un sacramento que es en beneficio para todos? Maria,mujer, pudo generar Jesús, pero una mujer no puede representar Jesús. Ellas nunca traicionaran a Jesus. Los Apostoles si. Fueron ellas que han testimoniado el hecho más importante del criostianismo, la resurrección de Jesús. Por que rebajarlas? Vivimos todos bajo el patriarcalismo y el machismo que no reconocen que Dios quiso el hombre la mujer en pié de igualdad y ambos son imagen y semejanza del Criador. Toda discriminacion es injusta. Espero que un dia la Jerarquia, los Papas reconoscan esta limitacion y cambien de opinión. Mientras vivimos nada es absoluto. Absoluto es solo Dios y el hambre como decia el obispo Pere Casaldaliga.
      lboff

      • Efraín Link Permanente
        30/07/2013 21:00

        Genial Leonardo es un gusto leer sus escritos, soy argentino y teólogo laico, sigo soñando con una Iglesia más parecida a la propuesta de Jesùs de Nazarteh, un abrazo

      • 30/07/2013 21:12

        Cada persona lee e interpreta al otro de forma sesgada, un artilugio de nuestro cerebro para confirmar de cierta manera que yo tengo razón. Una cualidad de la libertad de espíritu, es poder tener la libertad de pensamiento, para poder crear nuevas cosas, en el Amor y caridad de aquel que hace nuevas todas las cosas. Padre Francisco, nos desafía a pensar una teología femenina, que vas mas haya de una ordenación ¡pobres de aquellos laicos que día a día hacen la Iglesia!, si solo siendo cura puedo ser verdadero y perfecto cristiano. El llamado es pensar en una iglesia que camina junto al pueblo, y dejarse de macanear con el sexo de los ángeles. Salir y hacer lío, cuando uno es creativo se puede equivocar, pero es preferible una iglesia accidentada antes que una iglesia que se queda en el clericalismo.

  6. 30/07/2013 21:13

    La humildad es la consecuencia de reconocer la grandeza de Dios, movido por El Espíritu Santo, Francisco no va a dejar de sorprendernos!¡ Porque Dios no deja de sorprendernos! quién se anime a dejarlo TODO en Sus manos llega a conocerlo íntimamente.
    El Papa Francisco refleja la Luz que viene de Jesús!!!!!! Que este testimonio nos mueva a duplicar la apuesta en vale la pena VIVIR EN LA GRACIA DE DIOS

  7. 30/07/2013 23:06

    Dios habla a través de su Iglesia, la que le dió a Pedro y sus sucesores. Esto no lo quieren aceptar muchos, les incomoda. Creen que la Iglesia debe ser como ellos dicen: sacerdocio de mujeres, aceptación del aborto, anticonceptivos, etc. etc. etc. Hay que ser humildes y aceptar lo que esta madre Iglesia nos dice y para esto está el Papa que -duela a quien le duela- es el jefe de la Iglesia católica romana. Si nos gusta esto, vamos a ser parte de las millones de “religiones” que ya existen en el mundo…pero no será la que Jesucristo fund: la que fundó Lutero, Calvino, Enrique VIII, etc. El papa actual con un estilo diferente a Benedicto XVI, Juan Pablo II, mantendrá la doctrina y tradición de la Iglesia católica… aunque les duela e incomode a muchos que se dicen católicos.

  8. Jesus Cuatra Link Permanente
    31/07/2013 19:49

    Siempre es un placer leerte Leonardo, te conocí a través de Francisco: Ternura y vigor, estando en el postulantado de los Capuchinos de México, de ahí seguí esos temas considerados para muchos escandalosos, pero que a mi fe y a mi manera de comprender al Rabí Jeshua era precisamente comprendiendo su historia, su entorno. Ahora que leo este artículo me reafirma mi convicción de que el Papa desea un cambio profundo y para eso se necesita muchos años, mucho esfuerzo y saltar miles de obstáculos. Contrario a ti, he leído también este día un artículo de un escritor de por estos lados, que a mi manera de verlo, lo veo muy parcial, pero que dice una gran verdad, solo espero que las acciones simbólicas del Papa no se queden precisamente en eso, acciones simbólicas, en IMAGEN. Te anexo la liga y ojalá la puedas leer: https://www.facebook.com/notes/juan-m-zunzunegui/el-papa-simb%C3%B3lico/10151798454329766

  9. 01/08/2013 12:55

    Que triste es ver la deriva de la “teología de la liberación” en lo que escribe Boff. No sé si siempre fue así, pero ahora es claro que estos curas no tienen nada que ver con el comunismo, el anticapitalismo, el igualitarismo y el materialismo.

    Los curas de los “80s” (no por la década, sino porque fueron 80 los que firmaron una carta en Puebla de cierto interés para nosotros los comunistas), ya no existen o quizás nunca existieron como tales (otro fetiche y mito más de la izquierda)…

    Para empezar, cualquier hombre de cierta razonabilidad puede presentar la crítica que Marx le hizo a Hegel en los 1840s. ¿Qué importancia tiene la libertad de consciencia si los mismos siervos medievales podían ser “libres” en ese sentido? (esto es Marx comentando la “Dialéctica del Amo y el Esclavo” de Hegel)

    Segundo, también es pertinente apercibirse de una cuestión crucial: Boff opera con una concepción “liberal” de la libertad; y es precisamente en este punto donde se juegan definiciones políticas fundamentales. Puesta de manera sintética la cuestión, la libertad de los liberales es:
    a) Libertad negativa (mera “ausencia de coerción” para que yo pueda hacer como quiera en mi esfera privada)
    b) Individualista (la premisa el ego cartesiano)

    Ambos elementos son evidentes en los desarrollos presentados por Boff aún si la nomenclatura utilizada pudiera en algo diferir (e.g. el yo cartesiano individual es reemplazado por la “persona humana”).
    El punto es que cualquier “concepción vital” no liberal y colectivista, siempre entiende que la “libertad” es y debe ser:

    a) Libertad positiva (libertad para definir la ocurrencia de cuestiones materiales determinadas en la realidad)
    b) Colectiva (la premisa predicativa no es el “yo individual”, sino el ser social -como plantea Marx en “Tesis sobre Feuerbach” (1843) y “Manuscritos económico-filosóficos 1844)

    Lo demás cae de cajón: ¿que me importa que Francisco viva pobremente mientras “su” institución (que ahora conduce) es una de las más corruptas del mundo? (ligada a malversaciones de fondos escandalosas, a la vez es un patrón capitalista más, totalmente retrógrada de la cintura para abajo -aborto, homosexualidad, mujeres, etc-…)

    Los trotskystas y anarcos españoles de la guerra civil en realidad tenían razón: “La única Iglesia que ilumina es la que arde”

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