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La Amazonia: Bien Común de la Tierra y de la humanidad

11/09/2019

Los recientes incendios de la Amazonia brasilera y boliviana pusieron de manifiesto la importancia del bioma amazónico para el equilibrio y, eventualmente, para el futuro de la vida. El descuido con el que el presidente de Brasil trató la cuestión ambiental, negando los datos científicos más serios y las amenazas a las reservas indígenas, aumentándolo además con el desmantelamiento realizado por el ministro del Medio Ambiente de los principales organismos de protección de la selva y de las tierras indígenas y de la vigilancia del avance descontrolado del agronegocio sobre el bosque virgen, mostraron la gravedad de la situación.

Según algunos especialistas internacionales, la Amazonia es la segunda área más vulnerable del planeta en relación al cambio climático provocado por los seres humanos. El propio Papa Francisco advirtió «que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia; por primera vez, se manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio, son la expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad». Son palabras graves, menospreciadas por las grandes corporaciones depredadoras, porque se darían cuenta de que deberían cambiar de modo de producción, de consumo y de descarte. Pero prefieren el lucro a la salvaguarda de la vida humana y terrenal.

No sin razón, el Papa Francisco ha convocado un Sínodo Panamazónico para octubre del presente año cuyo tema es: Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Se trata de la aplicación de su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común” para evitar una catástrofe socioecológica mundial. No se trata de una ecología ambiental y verde sino de una ecología integral, que envuelve el ambiente, la sociedad, la política, la economía, lo cotidiano y la dimensión espiritual.

Veamos algunos datos generales sobre el bioma amazónico: cubre una extensión de 8.129.057 Km2 en nueve países: Brasil (67%), Perú (13%), Bolivia (11%), Colombia (6%), Ecuador (2%), Venezuela (1%), Surinam, Guyana y Guyana francesa (0,15). Viven allí 37.731.569 habitantes, 2,8 millones de los cuales son indígenas de 390 pueblos diferentes, que hablan 240 idiomas, de la rica matriz de 49 ramas lingüísticas, un fenómeno inigualable en la historia de la lingüística mundial.

Existen tres ríos amazónicos: el visible de la superficie; el aéreo, los llamados “ríos volantes” (cada copa de árbol con 20 metros de extensión produce 1000 litros de humedad que va a traer lluvias para el cerrado, para el sur hasta el norte de Argentina); el tercero, invisible, es el río “rez do chão” (no confundir con el sitio turístico Rez do Chão), un río subterráneo que corre debajo del actual Amazonas.

Todo el bioma amazónico es un Bien Común de la Tierra y de la humanidad. En la visión de los astronautas eso es evidente: desde la Luna o desde sus naves espaciales, Tierra y Humanidad forman una única entidad. El ser humano es aquella porción de la Tierra que comenzó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Somos Tierra, como enfatiza el Papa y la propia Biblia.

Ahora, en la fase planetaria, todos nos encontramos en una misma y única Casa Común. El tiempo de las naciones está pasando; ahora es el tiempo de la Tierra y tenemos que organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tienen derecho a estar en ella. Como la Amazonia es parte de la Tierra, nadie puede considerar solo suyo lo que es un Bien de todos y para todos. Brasil, a lo máximo, posee la administración de la parte brasilera (67%) y lo está haciendo de forma irresponsable. De ahí la preocupación general.Nela fase nueva de la Humanidad y de la Tierra la categoria de soberania nacional debe ser relativizada, pues pertenece al viejo paradigma de la Tierra dividida en naciones. Ahora la centralidad ocupa la Tierra como totalidad y Casa Común y las soberanias son antes de caracter de gestión de una parte de la Tierra, como en el caso de la Amazonia. Pero es solamente gestión y no posesión exclusiva.

Actualmente el bioma amazónico es objeto de la codicia mundial por causa de sus riquezas. Se está usando mucha violencia. Desde mediados de los años 1980 ha habido en la Amazonia brasilera más de 12 mártires, indígenas, laicos y religiosos; en Ecuador 6, en Perú 2 y en Colombia innumerables.

Los G 7 reunidos en agosto en Biarritz, se dieron cuenta de la importancia del bioma amazónico para el equilibrio de los climas y de la propia Tierra. Sospecho que la ven convencionalmente todavía, como un baúl de recursos para sus proyectos económicos. Sospecho que no han incorporado la visión de la nueva ecología que entiende la Tierra como un superorganismo vivo y nosotros parte de él y no sus señores. Si la Amazonia fuese completamente abatida, todo el sur de Brasil hasta el norte de Argentina y de Uruguay se transformaría en un desierto. De ahí la importancia vital de ese bioma multinacional.

La irresponsabilidad de Bolsonaro es de tal monta que juristas mundiales planean acusarlo de ecocidio, crimen reconocido por la ONU en 2006 y llevarlo al tribunal de los crímenes contra la humanidad. Termino con palabras de un indígena yanomami Miguel Xapuri Ianomâmi:

“Ustedes tienen Dios, nosotros tenemos Omama. Ella creó la vida, creó a los yanomamis, permite todo lo que sucede. Nosotros nos comunicamos con ella permanentemente”. ¿Quién en el mundo secularizado hablaría de corazón de esta forma?

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor y escribió Cuidar de la Casa Común,Trotta 2019.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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“El futuro de la humanidad y de la Tierra está ligado al futuro de la Amazonia”

09/09/2019

Entrevista a Pierluigi Mele RAI-Confini 05-09-2019

P-Leonardo Boff, la Amazonia está viviendo meses dramáticos. De enero a hoy, comparando con 2018, los incendios en la región aumentaron un 145%. Un número devastador. La comunidad internacional se está movilizando. ¿Cómo clasificaría usted el comportamiento de la comunidad internacional?

R-La reacción fue muy fuerte y decisiva. El problema es que nuestro presidente no tiene modales civiles, no observa el protocolo oficial que subyace en la relación entre las autoridades. Ofendió al presidente francés Macron y a la canciller alemana Merkel. Es una persona mala y estúpida. No entiende nada de nada sobre el Amazonas ni sobre los indios. Quiere ocupar sus reservas naturales para el agronegocio y la minería. Pero cuando el problema toca la billetera, todo cambia. El presidente escuchó que los europeos ya no quieren soja y carne de Brasil, que el tratado comercial entre la Comunidad Europea y el Mercosur no se realizará sin un cambio radical de la política en relación con la Amazonia. Entonces cambió un poco su discurso.

P-Bolsonaro, desvariando, culpa salvajemente a las ONGs ¿Cómo están las cosas?

R-Bolsonaro quiere reinventar Brasil en el marco de un ultraliberalismo radical. El modelo es la edad media religiosa, premoderna y preiluminada. Prácticamente ha desmantelado todo lo que Lula y Dilma hicieron en beneficio de los pobres. Ahora hay hambre en Brasil. Y el presidente, absolutamente paranoico, sale en televisión para decir que en Brasil no hay hambre. Un millón de familias han pasado de la pobreza a la miseria durante el año pasado y sufren hambre sistemáticamente. Todos los consejos de estado en las diversas esferas de la sociedad han sido abolidos. En resumen: “la era de la estupidez ha entrado en Brasil”. La sociología y la filosofía han sido prohibidas en universidades y otros cursos. Esto es para tener un pueblo que no piensa. Brasil, en esta lógica, puede convertirse en un país de parias, como la India.

P-Sabemos que en las bases de las políticas locas del gobierno existe la ideología “extractiva”, pero también existe el “soberanismo”, es decir, “el Amazonas es de Brasil”. Esto dice Bolsonaro. ¿Es así, Leonardo?

R-En este punto, Bolsonaro no tiene cultura ecológica. Creo que incluso los miembros del G7 tienen solo una cultura ecológica “verde”, no como la del Papa Francisco que es una ecología integral.

R-He argumentado en varios lugares en estos términos, en el sentido de la nueva visión de la ecología. Desde la perspectiva de los astronautas que ven la Tierra desde fuera de la Tierra, todos dicen: la Tierra y la humanidad forman una sola entidad. No existe el planeta Tierra por un lado y la humanidad por el otro. Ambos forman una sola realidad. El ser humano es la porción inteligente, amorosa y sensible de la Tierra. Somos la Tierra, por eso el “hombre” viene de “humus”, tierra fértil, o “adam” en hebreo, o “tierra” en árabe. Somos más que hijos e hijas de la Madre Tierra… Somos la propia Tierra, que piensa, que ama, que cuida de todas las cosas. Esta es una idea de la mayoría de cosmólogos y astrofísicos.

Otro punto: Vivimos en la nueva fase de la Tierra, el proceso de planetización. Todos estamos en la misma Casa Común. Regresamos del exilio después de millones de años y ahora estamos todos juntos en un solo lugar, en el planeta Tierra.

La Tierra no es de nadie. Es un bien común de toda la humanidad y de toda la comunidad de vida (animales, árboles, microorganismos, etc.). La Amazonia es parte de la Tierra; Brasil no es el señor de la Amazonia. La Amazonia es de toda la Tierra, de toda la humanidad. Brasil posee solo la gestión de esta parte y la administra mal y de forma poco responsable. Hoy sabemos que la Amazonia, que abarca 9 países, es fundamental para el equilibrio del planeta, del sistema climático, de la absorción de dióxido de carbono y, además, regula el ciclo de lluvias en el mundo. Esto significa que toda la humanidad tiene una responsabilidad sobre la Amazonia, no es solo de Brasil. El futuro de la vida en la Tierra se juega en la conservación o destrucción de la Amazonia. No estoy seguro de si los miembros del G7 tienen esta visión integral del problema. Otro punto importante: en estas discusiones nunca se ha hablado de los pueblos indígenas, los habitantes originarios de estas tierras. Conocen el ritmo de la selva, saben cómo preservarla. Son nuestros maestros y doctores, no los científicos que tienen una visión desde afuera. La belleza del documento del Papa Francisco sobre el Sínodo Panamazónico es hacer que los nativos sean los protagonistas principales a fin encontrar soluciones verdaderas y sostenibles para este inmenso bioma (ecosistema).

P-Más allá de estas ideologías (extractivas y soberanistas), ¿cuáles son las “estructuras de pecado” que están devastando la Amazonia?

R-Las estructuras de pecado son la motosierra, la devastación sistemática de la selva por las maderas valiosas, por la biodiversidad, por elementos importantes para la medicina y especialmente por las “tierras ricas”, elementos fundamentales para las nuevas tecnologías del 5G. Pero el mayor pecado es el exterminio de etnias enteras, la ocupación de sus reservas, la contaminación de los ríos debido a la extracción del oro. Muchos indígenas mueren de enfermedades porque la gente del agronegocio no quiere tratarlos y curarlos.

P-¿Qué está haciendo la Iglesia Católica para defender la Amazonia?

R-La Iglesia Católica es ciertamente, junto con otras iglesias históricas como los luteranos, una presencia constante y exigente en defensa de los pueblos originarios. Existe el Consejo Misionero Indígena (CIMI), que ha estado trabajando sistemáticamente en la protección de los pueblos indígenas desde hace 30-40 años. El documento del Sínodo Panamazónico hace otro discurso. No se trata de convertir a las culturas sino de evangelizar en las culturas para que pueda surgir una iglesia con rostro indígena. En este sentido, se piensa en la ordenación de sacerdotes indígenas para crear esta nueva forma de iglesia que no sea simplemente una adaptación de las iglesias europeas.

P-El Papa Francisco, como sabemos, ha convocado para el próximo octubre un importante Sínodo sobre la Amazonia. En el muy denso y profundo “Instrumentum laboris” hay una propuesta para promover una “ecología integral” en la Amazonia. ¿Qué significa esto?

R-El sínodo es una derivación y aplicación de la encíclica Laudato Si’. Esto significa que debemos respetar este enorme bioma (ecosistema) en los 9 países, en su singularidad, en sus culturas, en sus idiomas. Así como los primeros cristianos hicieron su síntesis de la fe cristiana con la cultura greco-latina, así también ellos deben hacer su camino. Crear realmente una eclesiogénesis. No será una iglesia occidental, sino indígena, afrolatinoamericana, con elementos de la tradición europea de la época colonial.

P-Precisamente en este documento se proponen nuevos caminos pastorales para la Iglesia en la Amazonia. Por ejemplo, hay una parte que puede llevar a una nueva visión de los ministerios. En especial el ministerio ordenado. Los conservadores están atacando este punto. ¿Piensa usted que el Sínodo será capaz de resistir?

R-El Papa Francisco tiene una enorme libertad interior y valor para abrir nuevos caminos. Yo creo que serán consagrados verdaderos presbíteros indígenas. Apoyo al obispo Erwin Kräutler, amigo del Papa, que defiende también ordenar mujeres. Él dice que, en su diócesis, una de las mayores del mundo, a orillas del río Xingú, las mujeres hacen todo lo que hace un sacerdote. ¿Por qué no permitir también la ordenación presbiteral de las mujeres?

Los grandes teólogos como Karl Rahner y Luigi Sartori escribieron que no hay ningún dogma o doctrina que impida dar este paso. Todas las otras iglesias, incluidos los judíos, lo han hecho ya. La iglesia católica romana no puede seguir siendo una isla de patriarcalismo y antifeminismo. El Espíritu insta a la Iglesia a tomar esta decisión, por amor a los pueblos más alejados del mundo. Deus poluit, decuit, ergo feci.


Reunión en San Miguel-AR, de 23-29/02/1972. Foto: Twitter Leonardo Boff

P-Última pregunta: el Papa Francisco está dando un giro a la Iglesia en el sentido de la “Iglesia en salida” y de la sinodalidad. Sabemos que los enemigos de Francisco, que no son solo eclesiásticos, están haciendo todo lo posible para limitar la fuerza de sus reformas. ¿Crees que el camino tomado por Francisco es irreversible?

R-Creo que el Papa Francisco ha inaugurado una nueva genealogía de papas de fuera del antiguo cristianismo europeo, donde solo vive el 25% de los católicos. Nosotros en las Américas somos el 64%. Los otros están en África y Asia. Ha llegado el momento, en mi opinión, de que el camino del cristianismo en el mundo globalizado se haga a partir de estas nuevas iglesias, que tienen ya su madurez, su teología y su liturgia. Los que están en contra del Papa y el Sínodo son todos “herejes” en el sentido original de la teología. La herejía no fue inicialmente una cuestión de doctrina sino de unidad de la Iglesia. Los que están en contra del Sínodo y del Papa Francisco rompen esta unidad. Son realmente herejes en el sentido verdadero y original de la palabra.

Traducción de Mª José Gavito Milano

https://i0.wp.com/www.ihu.unisinos.br/images/ihu/2019/09/06_09_amazonia_foto_pixabay.jpgEntrevista a Leonardo Boff de Pierluigi Mele, publicada en Confini el 05-09-2019

“O futuro da humanidade e da terra está ligado ao futuro da Amazônia”:L Boff

07/09/2019
  • A entrevista é de Pierluigi Mele, publicada por Confini, 05-09-2019. A tradução é de Luisa Rabolini.

Eis a entrevista.

Leonardo Boff, a Amazônia está vivendo meses dramáticos. De janeiro a hoje, em comparação com 2018, os incêndios na região aumentaram em 145%. Um número devastador. A comunidade internacional está se mobilizando. Como você classificaria o comportamento da comunidade internacional?

A reação foi muito forte e decisiva. O problema é que nosso presidente não tem modos civis, não observa o protocolo oficial que está na base da relação entre as autoridades. Ele ofendeu o presidente francês Macron e a chanceler da Alemanha, Merkel. É uma pessoa má e estúpida. Ele não entende nada sobre a Amazônia e sobre os índios. Ele quer ocupar suas reservas naturais para o agronegócio e para a exploração de mineração. Mas quando o problema toca à carteira, tudo muda. O presidente ouviu dizer que os europeus não querem mais soja e carne do Brasil, que o tratado comercial entre a Comunidade Europeia e o Mercosul não será realizado sem uma mudança radical de políticas em relação à Amazônia. Então mudou um pouco o discurso.

Bolsonaro, de maneira desvairada, culpa as ONGs. Como estão as coisas?

Bolsonaro quer reinventar o Brasil no quadro de um ultraliberalismo radical. O modelo é a idade média religiosa, pré-moderno, pré-iluminismo. Ele praticamente desmontou tudo o que Lula e Dilma fizeram em benefício dos pobres. Agora há fome no Brasil. E o presidente, absolutamente paranoico, vai à televisão dizer que no Brasil não há fome. Um milhão de famílias passaram da pobreza para a miséria no último ano e sofrem sistematicamente de fome. Todos os conselhos de estado nas várias esferas da sociedade foram abolidos. Para resumir em poucas palavras: “a era da estupidez entrou no Brasil“. A sociologia e a filosofia foram proibidas em universidades e em outros cursos. Isso é ter um povo que não pensa. O Brasil, nessa lógica, pode se tornar um país de párias, como a Índia.

Sabemos que nas bases das políticas tresloucadas do governo existe a ideologia “extrativa”. Mas há também o “soberanismo”: ou seja, “a Amazônia é do Brasil”. Isso afirma Bolsonaro. É assim, Leonardo?

Nesse ponto, Bolsonaro não tem nenhuma cultura ecológica. Penso que inclusive os membros do G7 tenham uma cultura ecológica apenas “verde”, não como aquela do Papa Francisco: uma ecologia integral.

Argumentei em vários lugares nesses termos, no sentido da nova visão da ecologia. Na perspectiva dos astronautas que veem a Terra de fora da Terra, todos dizem: Terra e Humanidade formam uma única entidade. Não há planeta Terra de um lado e a humanidade do outro. Ambos formam uma única realidade. O ser humano é a porção inteligente, amorosa e sensível da Terra. Somos a Terra, por isso “homem” vem de “húmus”, terra fértil ou “adam” em hebraico, ou “terra” em árabe. Somos mais que filhos e filhas da Mãe Terra … Somos a própria Terra, que pensa, que ama, se cuida de todas as coisas. Essa é uma ideia da maioria dos cosmólogos e astrofísicos.

Outro ponto. Vivemos na nova fase da Terra, o processo de planetização. Estamos todos na mesma Casa Comum. Retornamos do exílio depois de milhões de anos e agora estamos todos juntos no mesmo lugar, no planeta Terra.

A Terra não pertence a ninguém. É um bem comum de toda a humanidade e de toda a comunidade da vida (animais, árvores, microrganismos etc.). A Amazônia é parte da Terra; O Brasil não é o senhor da Amazônia. A Amazônia é de toda a Terra, de toda a humanidade. O Brasil possui apenas a gestão dessa parte e a administra mal e de forma não responsável. Hoje sabemos que a Amazônia, que abrange 9 países, é fundamental para o equilíbrio do planeta, do sistema climático, da absorção de dióxido de carbono e, além disso, regula o ciclo das chuvas no mundo. Isso significa que toda a humanidade tem uma responsabilidade sobre a Amazônia, que não é apenas do Brasil. O futuro da vida na Terra é jogado sobre a conservação ou destruição da Amazônia. Não tenho certeza se os membros do G7 têm essa visão integral do problema. Outro ponto importante: nessas discussões, nunca foi falado sobre os povos indígenas, os habitantes originais dessas terras. Eles conhecem o ritmo da floresta, sabem como preservá-la. Eles são nossos mestres e doutores, não os cientistas que têm uma visão de fora. A beleza do documento do Papa Francisco sobre o Sínodo Pan-Amazônico é tornar os nativos os principais protagonistas para chegar a soluções verdadeiras e sustentáveis para esse imenso bioma (ecossistema).

Além dessas ideologias (extrativistas e soberanistas), quais são as “estruturas do pecado” que estão devastando a Amazônia?

As estruturas do pecado são a serra elétrica, a devastação sistemática da floresta por madeiras valiosas, pela biodiversidade, por elementos importantes para a medicina e, principalmente, as “terras ricas”, elementos fundamentais para as novas tecnologias do 5G.

Mas o maior pecado é o extermínio de etnias inteiras, a ocupação de suas reservas, a contaminação dos rios devido à extração de ouro. Muitos indígenas morrem de doenças porque o pessoal do agronegócio não quer tratá-los e curá-los.

O que está fazendo a Igreja Católica para defender a Amazônia?

A Igreja Católica é certamente, juntamente com outras igrejas históricas como os luteranos, uma presença constante e exigente na defesa dos povos originários. Existe o Conselho Indigenista Missionário (CIMI), que há 30 a 40 anos realiza um trabalho sistemático para a proteção dos povos indígenas. O documento do Sínodo Pan-Amazônico faz outro discurso. Não se trata de converter as culturas, mas de fazer a evangelização nas culturas, para que possa surgir uma igreja com rosto indígena. Nesse sentido, pensa-se na ordenação de padres indígenas para criar essa nova forma de igreja que não seja simplesmente a adaptação das igrejas europeias.

O Papa Francisco, como sabemos, convocou, para o próximo mês de outubro, o importante Sínodo sobre a Amazônia. No ” Istrumentum laboris ”, muito denso e profundo, existe a proposta de promover uma “ecologia integral” na Amazônia. O que isso significa?

O sínodo é uma derivação e aplicação da encíclica Laudato Si’. Isso significa que devemos respeitar esse imenso bioma (ecossistema) nos 9 países, em sua singularidade, em suas culturas, em suas línguas. Como os primeiros cristãos fizeram sua síntese da fé cristã com a cultura greco-latina, assim devem fazer seu percurso. Criar verdadeiramente uma eclésio-gênese. Não é mais uma igreja ocidental, mas indígena, afro-latino-americana, com elementos da tradição europeia do tempo das coloniais.

Precisamente neste documento são propostos novos caminhos pastorais para a Igreja na Amazônia. Por exemplo, há uma parte que pode levar a uma nova visão dos ministérios. Em especial o ministério ordenado. Os conservadores estão atacando esse ponto. Você acha que o Sínodo será capaz de resistir?

O Papa Francisco tem uma imensa liberdade interior e coragem para abrir novos caminhos. Eu acredito que serão consagrados verdadeiros presbíteros indígenas. Apoio o Bispo Erwin Kräutler, amigo do Papa, que também defende ordenar as mulheres. Ele diz que, em sua diocese, uma das maiores do mundo, às margens do rio Xingu, as mulheres fazem tudo o que um sacerdote faz. Por que não permitir também a ordenação presbiteral para as mulheres?

Os grandes teólogos como Karl Rahner e Luigi Sartori escreveram que não há nenhum dogma ou doutrina que impeça de dar esse passo. Todas as outras igrejas já o fizeram, incluindo os judeus. A igreja católica romana não pode continuar sendo uma ilha de patriarcalismo e antifeminismo. O Espírito insta a Igreja a tomar essa decisão, por amor aos povos mais afastados do mundo. Deus poluit, decuit, ergo feci.

Reunião em San Miguel-AR, de 23-29/02/1972. Foto: Twitter Leonardo Boff

Última pergunta: o Papa Francisco está dando uma virada na Igreja no sinal de “Igreja em saída” e de sinodalidade. Sabemos que os inimigos de Francisco, que não são apenas eclesiásticos, estão fazendo o máximo para limitar a força de suas reformas. Você acredita que o caminho assumido por Francisco seja irreversível?

Penso que o Papa Francisco tenha inaugurado uma nova genealogia de Papas que vêm de fora do velho cristianismo europeu, onde vivem apenas 25% dos católicos. Nós nas Américas somos 64%. Os outros estão na África e na Ásia. Chegou a hora, em minha opinião, de que o caminho do cristianismo no mundo globalizado será feito a partir dessas novas igrejas, que já têm sua maturidade, sua teologia e sua liturgia. Aqueles que são contra o Papa e o Sínodo são todos “hereges”, no sentido originário da teologia. A heresia não era, inicialmente, uma questão de doutrina, mas de unidade da Igreja. Aqueles que são contra o Sínodo e o Papa Francisco rompem essa unidade. São realmente hereges no sentido verdadeiro e originário da palavra.

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La Amazonia: Bien Común de la Tierra y de la humanidad

05/09/2019

Los recientes incendios de la Amazonia brasilera y boliviana pusieron de manifiesto la importancia del bioma amazónico para el equilibrio y, eventualmente, para el futuro de la vida. El descuido con el que el presidente de Brasil trató la cuestión ambiental, negando los datos científicos más serios y las amenazas a las reservas indígenas, aumentándolo además con el desmantelamiento realizado por el ministro del Medio Ambiente de los principales organismos de protección de la selva y de las tierras indígenas y de la vigilancia del avance descontrolado del agronegocio sobre el bosque virgen, mostraron la gravedad de la situación.

Según algunos especialistas internacionales, la Amazonia es la segunda área más vulnerable del planeta en relación al cambio climático provocado por los seres humanos. El propio Papa Francisco advirtió «que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia; por primera vez, se manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio, son la expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad». Son palabras graves, menospreciadas por las grandes corporaciones depredadoras, porque se darían cuenta de que deberían cambiar de modo de producción, de consumo y de descarte. Pero prefieren el lucro a la salvaguarda de la vida humana y terrenal.

No sin razón, el Papa Francisco ha convocado un Sínodo Panamazónico para octubre del presente año cuyo tema es: Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Se trata de la aplicación de su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común” para evitar una catástrofe socioecológica mundial. No se trata de una ecología ambiental y verde sino de una ecología integral, que envuelve el ambiente, la sociedad, la política, la economía, lo cotidiano y la dimensión espiritual.

Veamos algunos datos generales sobre el bioma amazónico: cubre una extensión de 8.129.057 Km2 en nueve países: Brasil (67%), Perú (13%), Bolivia (11%), Colombia (6%), Ecuador (2%), Venezuela (1%), Surinam, Guyana y Guyana francesa (0,15). Viven allí 37.731.569 habitantes, 2,8 millones de los cuales son indígenas de 390 pueblos diferentes, que hablan 240 idiomas, de la rica matriz de 49 ramas lingüísticas, un fenómeno inigualable en la historia de la lingüística mundial.

Existen tres ríos amazónicos: el visible de la superficie; el aéreo, los llamados “ríos volantes” (cada copa de árbol con 20 metros de extensión produce 1000 litros de humedad que va a traer lluvias para el cerrado, para el sur hasta el norte de Argentina); el tercero, invisible, es el río “rez do chão” (no confundir con el sitio turístico Rez do Chão), un río subterráneo que corre debajo del actual Amazonas.

Todo el bioma amazónico es un Bien Común de la Tierra y de la humanidad. En la visión de los astronautas eso es evidente: desde la Luna o desde sus naves espaciales, Tierra y Humanidad forman una única entidad. El ser humano es aquella porción de la Tierra que comenzó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Somos Tierra, como enfatiza el Papa y la propia Biblia.

Ahora, en la fase planetaria, todos nos encontramos en una misma y única Casa Común. El tiempo de las naciones está pasando; ahora es el tiempo de la Tierra y tenemos que organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tienen derecho a estar en ella. Como la Amazonia es parte de la Tierra, nadie puede considerar solo suyo lo que es un Bien de todos y para todos. Brasil, a lo máximo, posee la administración de la parte brasilera (67%) y lo está haciendo de forma irresponsable. De ahí la preocupación general.

Actualmente el bioma amazónico es objeto de la codicia mundial por causa de sus riquezas. Se está usando mucha violencia. Desde mediados de los años 1980 ha habido en la Amazonia brasilera más de 12 mártires, indígenas, laicos y religiosos; en Ecuador 6, en Perú 2 y en Colombia innumerables.

Los G 7 reunidos en agosto en Biarritz, se dieron cuenta de la importancia del bioma amazónico para el equilibrio de los climas y de la propia Tierra. Sospecho que la ven convencionalmente todavía, como un baúl de recursos para sus proyectos económicos. Sospecho aún que no han incorporado la visión de la nueva ecología que entiende la Tierra como un superorganismo vivo y nosotros parte de él y no sus señores con la misión ética de cuidar la Madre Tierra.  Si la Amazonia fuese completamente abatida, todo el sur de Brasil hasta el norte de Argentina y de Uruguay se transformaría en un desierto. De ahí la importancia vital de ese bioma multinacional.

La irresponsabilidad de Bolsonaro es de tal monta que juristas mundiales planean acusarlo de ecocidio, crimen reconocido por la ONU en 2006 y llevarlo al tribunal de los crímenes contra la humanidad. Termino con palabras de un indígena yanomami Miguel Xapuri Ianomâmi:

“Ustedes tienen Dios, nosotros tenemos Omama. Ella creó la vida, creó a los yanomamis, permite todo lo que sucede. Nosotros nos comunicamos con ella permanentemente”. ¿Quién en el mundo secularizado hablaría de corazón de esta forma?

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

 

 

 

Uma frente ampla é indispensável, quando uma ultradireita destrói o país.

04/09/2019

Luiz Alberto Gomez de Souza é um conhecido cientista político, profundmente cristão, viveu anos no exílio e em organismos internacionais como na FAO. Tem ampla experiência política e autor de vários livros de grande peso teórico e prático. Esse artigo é esclarecedor e nos coloca diante de uma situação de urgência, face à total ausência de liderança do atual presidente que se esmera em destruir o que foi construido, por muitos anos, e com tanto esforço. Lboff
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Quando vemos grupos fascistoides à solta, atacando artistas em Gramado, em atentados contra palestinos em um bar em São Paulo, interrompendo o show de um cantor, conseguindo, por pressões, vetar na Universidade Federal do Ceará uma palestra de Manfredo Oliveira sobre “Tolerância e democracia”, em sinais terríveis de real intolerância, podemos perguntar o que ocorre no mundo político para não ver esse “ovo da serpente”? Trata-se do título de um filme de Ingmar Bergman, que retrata a inconsciência, na Alemanha, diante do surgimento do nazismo. Escrevi dois textos a esse respeito. O próprio partido comunista, enfrascado em luta contra seus primos social-democratas, menosprezou o fato. Foi Trotsky quem denunciou a cegueira estalinista. Em 1933 Hitler, agora forte, chegou ao poder e destruiu todo sinal de oposição.

Essas posições autoritárias surgem no governo Bolsonaro, mas também com Salvini na Itália ou com Viktor Orban na Hungria. Elas se encontram na França, com a Frente Nacional ou na Espanha no surgimento de um partido de extrema direita, Vox, nostalgia franquista até então hibernando.

No Brasil, creio, a situação é mais grave do que em 1954 com o suicídio de Vargas ou, inclusive, com o golpe militar de 1964. No primeiro caso, Carlos Lacerda, ex-comunista, passando ruidosamente para o outro lado, denunciou um “mar de lama”, reduzido em parte a pequenos favores de Gregório Fortunato, nada diante de corrupção sistêmica que se desenvolveu do governo militar pra cá. O golpe de 1964, chamado enganosamente de revolução, festejado pelo presidente, apresentou-se, num primeiro momento, como um tempo provisório para superar o perigo esquerdista e “regenerar o país” (leia-se, defender o sistema tradicional de poder). Na realidade, permaneceu por mais de 20 anos. Entretanto, mesmo os momentos de repressão nos anos 70, não produziram uma ideologia consistente de ultradireita. Era mais bem o exercício de uma terrível força bruta (até mesmo com lampejos nacionalistas no governo Geisel).

Um economista conservador, inteligente e insuspeito, Armínio Fraga, acaba de dizer, no Blog de Noblat, que o retrocesso na democracia já ocorreu e o risco é que piore ainda mais.

A situação agora é a mais tenebrosa. De um lado um governo errático, com um presidente que primeiro fala para depois pensar, como lembrou alguém, mas com um plano neoliberal de desmonte da nação, nas mãos do ministro Guedes. E na sociedade, sentindo-se amparados pelo poder e por “pensadores” tipo Olavo de Carvalho, saem à rua grupelhos agressivos que inundam as redes sociais. Na verdade houve no passado, em 1932, algo semelhante com os integralistas, os chamados galinhas verdes, desfilando aos gritos de “anauê, mas logo foram postos a correr e se afogaram no ridículo. Hoje, grupos MBL e outros, indicam um terreno favorável a um retrocesso.

Uma posição agressiva e meramente reativa diante deles, é entrar na sua lógica e cair numa luta semelhante a eles, apenas com o sinal trocado. Eu sugeri, em texto anterior, não ficar na denúncia de fatos anedóticos e, inclusive, fazer uma greve de silêncio diante dos destemperos diários do ex-capitão que temos no Planalto. Mas, em vez de uma posição defensiva, faz-se urgente criar uma ampla frente, em primeiro lugar aglutinando forças democráticas para logo, num diálogo plural, chegar, aos poucos, a propostas e programas comuns para reerguer a nação e ser alternativa concreta de poder.

O notável linguista Noam Chomsky, casado com uma brasileira e sempre bem informado, em entrevista a Folha de São Paulo é pessimista, Afirmou:“a esquerda brasileira está completamente desordenada, há muita apatia, as pessoas estão apenas assistindo… “não podemos fazer nada, então vamos esperar passar”.

Porem tenho detectado vários sinais positivos. Luiza Erundina, lúcida com seus 84 anos, apontou como saída da crise a união de diferentes segmentos em prol da recuperação do Brasil.”Não é um partido, dois partidos, esquerda ou direita ou centro, isso já passou, é o momento de encontrar soluções parciais , todos os segmentos devem se unir para salvar o Brasil”. Vimos Haddad, Boulos e Flávio Dino de mãos dadas. Tarso Genro e outros testam com dificuldade mas com pertinácia, uma ampla aliança para as próximas eleições municipais em Porto Alegre.

E, num momento em que a reprovação do governo, segundo a Data Folha, subiu a 38% e pode crescer ainda mais, há indícios de que muitos que votaram Bolsonaro, talvez por antipetismo, estão revisando suas posições. Haddad acaba de dizer que há que dialogar com eles. Eu lembrei, em artigo, casos extremos como os de Teotônio Vilela que, de senador da Arena tornou-se a grande voz pela redemocratização, cantado por Milton Nascimento como “o menestrel das alagoas”. Penso na transformação de São Romero da América, até chegar ao martírio e nas primeiras comunidades cristãs com medo de Saulo que, de perseguidor, tornou-se logo o grande apóstolo dos gentios. Aqui as mudanças serão menos notórias, mas temos de estar preparados para acolher companheiros inesperados.

Um texto, meio sério meio jocoso, propunha encerrar numa sala pessoas como Haddad, Boulos, Marina Silva, Manuela d’Avila, Ciro Gomes, Flavio Dino… e deixá-los ali até que se pusessem de acordo. Isso levou a que uma companheira, Aurelina Cruz, propusesse uma articulação concreta, a partir de personalidades com legitimidade e prestígio, para construir uma grande aliança.

A tarefa não é fácil e vimos, pasmem, companheiros querer tirar dessa aliança, a priori, nomes como Ciro Gomes ou Marina Silva, por posições eleitorais no passado e por “não serem de esquerda”

E isso leva a discutir o que é ser de esquerda. Esta, às vezes, num marxismo mal interpretado, reuniria aí pessoas com uma ideologia esquerdista. Ora, o próprio Marx via a ideologias como falsa consciência abstrata. Norberto Bobbio considerou de esquerda aqueles que lutam pela justiça social e por mudanças estruturais. Para Boaventura de Sousa Santos, a esquerda teria de articular duas dimensões, uma de luta por uma política de reformas radicais concretas, porém aliada a uma visão que proporia uma transformação civilizacional mais ampla.

Mas sempre ficam dúvidas. Um campeão valente na defesa da nação como Brizola, patriotas como San Tiago Dantas e Celso Furtado às vésperas do golpe de 64 (atacados por uma esquerda rígida), seriam de esquerda ou simplesmente patriotas? Complicando mais o panorama, Lula num começo aparecia, para setores da chamada esquerda tradicional, como pequeno burguês reformista, como Salvador Allende o foi para o MIR, numa atitude absurda e suicida. E Lula, para vencer, com sua carta ao povo brasileiro apresentou um programa moderado, que para muitos seria no máximo de centro esquerda. Por que trago esses exemplos? Para obrigar-nos a sair de rótulos abstratos ideológicos, para posições concretas. “Subindo do abstrato para o concreto” (Marx). Vemos um Roberto Requião ou um Bresser Pereira certamente como companheiros, sem querer pespegar-lhes rótulos ideológicos.

A situação atual é grave, e há que enfrentá-la com uma união de forças plurais. Para isso, em lugar de falar de esquerda, tenho usado o termo mais amplo de frente de forças progressistas (ainda que a mesma idéia de progresso seja modernizante e discutível). Talvez devêssemos falar de postura contra o neoliberalismo. Mas deixemos de traçar fronteiras com trenas ideológicas, para pensar grande, onde se podem aglutinar diferenças que enriquecerão um debate na direção de construir um projeto alternativo.

Talvez tenhamos de pensar, como Boaventura, num programa político de médio prazo e numa opção civilizatória, a partir de uma nova sensibilidade ecológica e com códigos sensíveis para as novas gerações.

Sinto que, de muitos lados, se coagulam, aos poucos, propostas indicando que “um outro mundo é possível”. E caminharíamos para o desenho de “utopias concretas” e de propostas pontuais, unindo o curto prazo com um tempo de “longa duração”.

Immanuel Wallerstein acaba de partir. Ele, na linha de Braudel, apontava a crise de um sistema-mundo, o capitalismo ocidental, talvez a partir de 1968. Crise profunda. Não haveria, para ele, um processo futuro determinista. Poderíamos ter uma sociedade polarizada e ainda mais desigual, ou outra mais igualitária e democrática. “Quando um sistema está estável, é relativamente determinista”, lembrou Wallerstein. “Mas quando passa por crise estrutural, o livre-arbítrio torna-se importante… Podemos ter um tempo em que seja possível mudar o mundo”.

Voltando ao Brasil, diante de uma “barbárie em curso”, há que unir forças diversas, na criação de um diálogo plural. Aí se poderiam encontrar muitos movimentos da sociedade civil, a reflexão nas instituições culturais, educativas e religiosas, um sindicalismo em renovação e, claro está, setores de partidos em revisão, indispensáveis para fazer aprovar propostas legais.

O futuro está em aberto, sem receitas prefixadas e, muito possivelmente, algumas delas poderão ser surpreendentes. Será possível abrir-se, se houver ações eficazes, a um tempo mais humano. Poderíamos aplicar a este uma idéia de João XXIII, quando falou do Concílio Vaticano II: “uma flor de inesperada primavera”. Vale manter o “princípio esperança”, que para Ernst Bloch nos convoca à frente como um ímã. Com Maurice Blondel poderíamos dizer: “uma solução é sempre possível, uma ação é obrigatória”.

Luiz Alberto Gomez de Souza é cientista político, escritor e engajado nos movimentos sociais populares, com ampla experiência no exterior.

A Amazônia: Bem Comum da Terra e da Humanidade

04/09/2019

Os recentes incêndios da Amazônia brasileira e boliviana trouxeram à baila a importância do  bioma amazônico para o equilíbrio e, eventualmente, para o futuro da vida. Os descaso com que o presidente do Brasil tratou a questão ambiental, negando os dados científicos mais sérios e as ameaças às reservas indígenas, acrescido ainda o desmonte feito pelo ministro do Meio Ambiente dos principais organismos de proteção da floresta e das terras indígenas e da vigilância do avanço descontrolado do agronegócio sobre a mata virgem, mostraram a gravidade da situação.

Segundo alguns especialistas internacionais, a Amazônia é a segunda área mais vulnerável do planeta em relação à mudança climática provocada pelos seres humanos. O próprio Papa Francisco advertiu “que o futuro da humanidade e da Terra está vinculado ao futuro da Amazônia; pela primeira vez, se manifesta com tanta claridade que desafios, conflitos e oportunidades emergentes em um território, são a expressão dramática do momento que atravessa a sobrevivência do planeta Terra e a convivência de toda a humanidade”. São palavras graves, menosprezadas pelas grandes corporações depredadoras, porque se dariam conta de que deveriam trocar de modo de produção, de consumo e de descarte. Mas preferem o lucro que a salvaguarda da vida humana e terrenal.

Não sem razão, o Papa Francisco convocou um Sínodo Panamazônico para outubro do corrente ano cujo tema é:”Amazônia:novos caminhos para a Igreja e para uma ecologia integral”. Trata-se de uma aplicação de sua encíclica “sobre o cuidado da Casa Comum” para evitar uma catástrofe socioecológica mundial. Não se trata de uma ecologia ambiental e verde mas de uma ecologia integral, que envolve o ambiente, a sociedade, a política, a economia, o cotidiano e a dimensão espiritual.

Eis alguns dados gerais sobre o bioma amazônico: cobre uma extensão de 8.129.057 Km2 com nove países: Brasil (67%), Peru (13%), Bolívia (11%), Colômbia (6%), Equador (2%), Venezuela(1%), Suriname,Guiana e Guiana francesa (0,15). Vivem aí 37.731.569 habitantes, sendo que 2,8 milhões são indígenas de 390 povos distintos falando 240 idiomas, da rica matriz de 49 ramos linguísticos, um fenômeno inigualável na história da linguística mundial.

Existem três rios amazônicos: o visível, da superfície, o aéreo, os chamados “rios volantes”(cada copa de árvore com 20 metros de extensão produz 1000 litros de umidade que vão trazer chuvas para o cerrado, para o sul, até o norte da Argentina); o terceiro invisível é o rio “rez do chão”(não confundir com o lugarejo turístico Rez do Chão), um rio subterrâneo que corre debaixo do atual Amazonas.

Todo o bioma amazônico constitui um Bem Comum da Terra e da Humanidade.Na visão dos astronautas isso é evidente: da Lua ou de suas naves espaciais, Terra e Humanidade formam uma única entidade. O ser humano é aquela porção da Terra que começou a sentir, pensar, amar e cuidar. Somos Terra, como enfatiza o Papa e a própria Bíblia.

Agora, na fase planetária, todos nos encontramos numa mesma e única Casa Comum. O tempo das nações está passando; agora é o tempo da Terra e temos que nos organizar para garantir os meios que sustentarão a nossa vida e a da natureza. Ninguém é dono da Terra. Ela é o nosso maior Bem Comum. Todos têm direito de estar nela. Como a Amazônia é parte da Terra, ninguém pode  considerar só seu o que é um Bem de todos e para todos. O Brasil, no máximo, possui a administração da parte brasileira (67%) e o faz de forma irresponsável.Daí a preocupação geral.

Atualmente o bioma amazônico é objeto da cobiça mundial por causa de suas riquezas. Usa-se muita violência. Há na Amazônia brasileira,a partir dos meados dos anos 1980 mais de 12 mártires, indígenas, leigos e religiosos; no Equador 6, no Peru 2 e na Colômbia inumeráveis.

Os G 7 reunidos em Biaritz em agosto, se deram conta da importância do bioma amazônico para o equilíbrio dos climas e da própria Terra. Suspeito que a veem convencionalmente ainda como um baú de recursos para seus projetos econômicos. Suspeito que não incorporaram a visão da nova ecologia que entende a Terra como um super-orgnismo vivo e nós parte dele e não seus senhores.. Caso a Amazônia fosse totalmente abatida, todo o sul do Brasil até o norte da Argentina e do Uruguai se transformariam num deserto. Daí a vital importância desse bioma multinacional.

A irresponsabilidade de Bolsonaro é de tal monta que juristas mundiais cogitam acusá-lo de ecocídio, crime reconhecido pela ONU em 2006 e levá-lo ao tribunal dos crimes contra a humanidade. Termino com palavras de um indígena ianomâmi Miguel Xapuri Ianomâmi:

“Vocês têm Deus, nós temos Omama. Ela criou a vida, criou os ianomâmis, permite tudo o que acontece. Nós nos comunicamos com ela permanentemente”. Quem do mundo secularalizado falaria de coração desta forma?

Leonardo Boff é eco-teólogo, filósofo e escritor.

 

 

 

Amazonas: weder wild noch Lunge oder Kornspeicher der Erde

03/09/2019

Die Amazonas-Synode, die im Oktober dieses Jahres in Rom stattfinden wird, bedarf tieferer Kenntnisse des Ökosystems des Amazonas. Einige Mythen müssen widerlegt werden.

Der erste Mythos: die indigene Bevölkerung ist wild, völlig naturverbunden und daher in perfekter Harmonie mit der Natur. Die Indigenen folgen nicht kulturellen, sondern natürlichen Kriterien. Sie befinden sich in einer Art biologischen Siesta mit der Natur, in einer perfekten und passiven Anpassung an deren Rhythmen und Logik.

Diese Ökologisierung der Indigenen ist eine Phantasie, die aus der Ermüdungserscheinung des urbanen Lebens mit seiner exzessiven Technologie und Künstlichkeit resultiert

Was wir sagen können ist, dass die Amazonas-Indigenen Menschen wie alle anderen sind, und als solche sind sie in ständiger Interaktion mit der Umwelt.

Was wir sagen können, ist, dass die Amazon-Indigenen wie jeder andere Mensch sind, und als solche sind sie in ständiger Interaktion mit der Umwelt. Mehr und mehr zeigt die Forschung die Wechselwirkung zwischen Indigenen und der Natur und ihre gegenseitigen Auswirkungen aufeinander. Die Beziehungen sind nicht “natürlich”, sondern kulturell, wie unsere, in einem komplizierten Netz der Gegenseitigkeit. Vielleicht haben die Indigenen etwas Einzigartiges, das sie vom modernen Menschen unterscheidet: Sie erleben und verstehen die Natur als Teil ihrer Gesellschaft und Kultur, eine Erweiterung ihres persönlichen und sozialen Körpers. Für sie ist die Natur nicht, wie sie für den modernen Menschen ist, ein stummes und neutrales Objekt. Die Natur spricht und die Indigenen hören und verstehen ihre Stimme und ihre Botschaft. Die Natur ist Teil der Gesellschaft und die Gesellschaft ist Teil der Natur, in einem ständigen Prozess der gegenseitigen Anpassung. Aus diesem Grund sind die Indigenen viel besser integriert als wir. Wir können viel von der Beziehung lernen, die die Indigenen mit der Natur pflegen.

Der zweite Mythos: Der Amazonas ist die Lunge der Welt. Spezialisten bestätigen, dass sich der Amazonas-Urwald in einem Zustand des Höhepunkts befindet. Das heißt, der Amazonas ist in einem optimalen Zustand des Lebens, in einem dynamischen Gleichgewicht, in dem alles gut genutzt wird und somit alles im Gleichgewicht ist. Die von Pflanzen eingefangene Energie wird durch die Wechselwirkungen der Nahrungskette sinnvoll genutzt. Der Sauerstoff, den sie tagsüber durch Photosynthese freigeben, wird nachts von den Pflanzen selbst und anderen lebenden Organismen genutzt. Daher ist der Amazonas nicht die Lunge der Welt.

Allerdings funktioniert der Amazonas als großer Absorber von Kohlendioxid. Im Prozess der Photosynthese werden große Mengen Kohlenstoff absorbiert. Und Kohlendioxid ist eine Hauptursache für den Treibhauseffekt, der die Erde erwärmt (in den letzten 100 Jahren erwärmte sie sich um 25%). Wenn eines Tages der Amazonas vollständig entwaldet würde, würden fast 50 Milliarden Tonnen Kohlendioxid pro Jahr in die Atmosphäre gelangen. Das würde zu einem massiven Aussterben lebender Organismen führen.

Der dritte Mythos: der Amazonas als Brotkorb der Welt. Das dachten die ersten Entdecker, wie von Humboldt und Bonpland und die brasilianischen Planer, als das Militär an der Macht war (1964-1983). Das stimmt nicht. Die Forschung hat gezeigt, dass “der Urwald von sich selbst lebt” und zum großen Teil “für sich selbst” (vgl. Baum, V., Das Ökosystem der tropischen Regenwälder, Gießen 1986, 39). Der Urwald ist üppig, aber der Boden ist arm an Humus. Das klingt paradox. Harald Sioli, der große Spezialist für den Amazonas, brachte es auf den Punkt: “Der Urwald wächst tatsächlich auf dem Boden und nicht von dem Boden” (A Amazénia, Vozes 1985, 60). Und er erklärt: Der Boden ist nur die physische Stütze für ein kompliziertes Netz von Wurzeln. Die Wurzeln der Bäume sind miteinander verflochten und unterstützen sich gegenseitig an der Basis. Es entsteht ein immenses Gleichgewicht und Rhythmus. Der ganze Urwald bewegt sich und tanzt. Deshalb fallen auch mehrere andere Bäume, wenn ein Baum fällt.

Der Urwald behält seinen überschwänglichen Charakter, weil es eine geschlossene Nahrungskette ist. Unterstützt durch das Wasser, das aus den Blättern tropft und die Baumstämme hinunterläuft, zersetzt sich im Boden eine Bioschicht aus Blättern, Früchten, kleinen Wurzeln und wildem Tierkot. Es ist nicht der Boden, der die Bäume nährt. Es sind die Bäume, die den Boden nähren. Diese beiden Wasserquellen spülen sich ab und tragen die Exkremente von Baumbewohnern und der größeren Arten, wie Vögel, Coatis, Makaken, Faultiere und andere, sowie die unzähligen Insekten, die in den Baumkronen leben. Eine enorme Menge an Pilzen und unzählige Mikroorganismen stellen diese Nährstoffe den Wurzeln zur Verfügung. Durch die Wurzeln absorbieren die Pflanzen sie und garantieren die faszinierende Überfülle des Amazonas Hileia. Doch es ist ein geschlossenes System mit einem komplexen und fragilen Gleichgewicht. Jede kleine Abweichung kann katastrophale Folgen haben. Der Humus ist in der Regel nicht mehr als 30-40 Zentimeter tief und kann durch sintflutartige Regenfälle weggespült werden. Innerhalb kurzer Zeit würde sich Sand bilden. Ohne den Urwald würde sich der Amazonas in eine riesige Savanne oder sogar in eine Wüste verwandeln. Deshalb kann der Amazonas nie der Kornspeicher der Welt sein, sondern wird auch weiterhin der Tempel der größten Artenvielfalt sein.

Der Amazonas-Spezialist Shelton H. Davis stellte 1978 eine Wahrheit fest, die auch 2019 noch gilt: “Derzeit wird ein stiller Krieg gegen die Aborigines, gegen unschuldige Bauern und gegen das Ökosystem des Urwalds im Amazonasbecken geführt” (Opfer des Wunders, Saar 1978, 202). Bis 1968 war der Urwald praktisch intakt. Seitdem schreitet die Brutalisierung und Verwüstung des Amazons voran durch die großen Wasserkraft-Projekte und die Agrarindustrie; und nun mit der antiökologischen Gesinnung der Regierung Bosonaro, der der wichtigste Veranwortung der grossen Urwaldbrände in grossen Teilen des Amazoniengebiet ist.

Leonardo Boff Ökologe-Theologe-Philosop  von der Erdcharte Kommission

 

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