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Economía verde versus economía solidaria

14/06/2012

El documento cero de la ONU para la Río +20 todavía es rehén del viejo paradigma de la dominación de la naturaleza para extraer de ella los mayores beneficios posibles para los negocios y para el mercado. A través de él y en él el ser humano busca sus medios de vida y subsistencia. La economía verde radicaliza esta tendencia, pues como escribió el diplomático y ecologista boliviano Pablo Solón «ella busca no sólo mercantilizar la madera de la selva sino también su capacidad de absorción de dióxido de carbono». Todo esto puede transformarse en bonos negociables por el mercado y por los bancos. De esta manera el texto se revela definitivamente antropocéntrico, como si todo se destinase al uso exclusivo de los humanos y la Tierra los hubiese creado solo a ellos y no a otros seres vivos que exigen también la sostenibilidad de las condiciones ecológicas para su permanencia en este planeta.

En resumen: “el futuro que queremos”,  lema central del documento de la ONU, no es otra cosa que la prolongación del presente. Éste se presenta amenazador y niega un futuro de esperanza. En un contexto como este, no avanzar es retroceder y cerrar las puertas a lo nuevo.

Hay además un agravante: todo el texto gira en torno a la  economía. La pintemos de verde o de marrón, ella guarda siempre su lógica interna que se formula en esta pregunta: ¿cuánto puedo ganar en el menor tiempo, con la menor inversión posible, manteniendo una fuerte competitividad? No seamos ingenuos: el negocio  de la economía vigente es el negocio. Ella no propone una nueva relación con la naturaleza sintiéndose parte de ella y responsable  de su vitalidad e integridad. Muy al contrario, le hace una guerra total como denuncia el filósofo de la ecología Michel Serres. En esta guerra no tenemos ninguna posibilidad de vencer. Ella ignora nuestros intentos, sigue su curso incluso sin nuestra presencia. Tarea de la inteligencia es descifrar lo que ella nos quiere decir (por los eventos extremos, por los tsunamis, etc), defendernos de los efectos perjudiciales y poner sus energías a nuestro favor.  Ella nos ofrece informaciones pero no nos dicta comportamientos. Estos debemos inventarlos nosotros mismos. Solamente serán buenos si están en conformidad con sus ritmos y ciclos.

Como alternativa a esta economía de devastación, si queremos tener futuro, necesitamos oponerle otro paradigma de economía de preservación, conservación y sostenimiento de toda la vida. Necesitamos producir, sí, pero a partir de los bienes y servicios que la naturaleza nos ofrece gratuitamente, respetando el alcance y los límites de cada biorregión, distribuyendo con equidad los frutos alcanzados, pensando en los derechos de las generaciones futuras y en los demás seres de la comunidad de vida. Ella adquiere hoy cuerpo a través de la economía biocentrada, solidaria, agroecológica, familiar y orgánica. En ella cada comunidad busca garantizar su soberanía alimentaria: Produce lo que consume, articulando a productores y consumidores en una verdadera democracia alimentaria.

La Río 92 consagró el concepto antropocéntrico y reduccionista de desarrollo sostenible, elaborado por el informe Brundland de 1987 de la ONU. Se transformó en un dogma profesado por los documentos oficiales, por los estados y empresas sin ser nunca sometido a una crítica seria. Secuestró la sostenibilidad sólo para su campo y así distorsionó las relaciones con la naturaleza. Los desastres que causaba en ella eran vistos como externalidades que no cabía considerar. Pero ocurre que estos se volvieron amenazadores, capaces de destruir las bases fisicoquímicas que sustentan la vida humana y gran parte de la biosfera. Esto no ha sido superado por la economía verde. Esta configura una trampa de los países ricos, especialmente de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que produjo el texto teórico del PNUMA, Iniciativa de la Economía Verde. Con esto descartan astutamente la discusión sobre la sostenibilidad, la justicia social y psicológica, el calentamiento global, el modelo económico fracasado y el cambio de punto de vista, una mirada distinta sobre el planeta que pueda proyectar un futuro real para la humanidad y para la Tierra.

Junto con  la Río +20 sería muy positivo rescatar también la Estocolmo +40. En esta primera conferencia mundial de la ONU realizada del 5 al 15 julio de 1972 en Estocolmo (Suecia) sobre el Ambiente humano, el foco central no era el desarrollo sino el cuidado y la responsabilidad colectiva por todo lo que nos rodea y que está en acelerado proceso de degradación, afectando a todos y especialmente a los países pobres. Era una perspectiva humanística y generosa, que se perdió con la carpeta cerrada del desarrollo sostenible y, ahora, con la economía verde.

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5 Comentários leave one →
  1. Jose Severiano Lopes de Queiroz Neto permalink
    18/06/2012 14:17

    Caro Leonardo Boff

    Direta ou indiretamente o que vou dizer já o disse em algum outro lugar neste mesmo forum.
    Os “Direitos Humanos” condenam a Síria por “violação dos direitos humanos e por crimes contra a humanidade” em contrapartida se omite com relação às barbaridades que foram, estão e continuam sendo cometidos por dois países em especial mais os “líderes” de outros países europeus contra Iraque, Afeganistão, Paquistão, Líbia, Marrocos, Egito, Iêmen e por ai vai. A mesma não dá nem um pio ???
    Como se pode esperar algo de frutífero da Rio+20 ?
    Só se houve muitos debates e mais debates e NADA. Só se fala em dinheiro e economia sustentável (ou verde se preferir) e mais nada.
    A situação mundial chegou a um tal ponto em que a questão ambiental não é mais só prioridade, tudo é prioridade.
    Gostaria de uma resposta sua a este post !!!???

    Abraços

    Jose Severiano

  2. Jose Severiano Lopes de Queiroz Neto permalink
    20/06/2012 0:27

    Caro Leonardo Boff

    No meu entender, os dois paises que cito acima veem perpetrando desde o final da segunda guerra mundial um verdadeiro estelionato a nível global que agora conta com o apoio de seus asseclas europeus (ou ricos, se quiser). Tudo se resume a DINHEIRO, não vejo nenhum comprometimento de ninguém dessa quadrilha que deixe de pensar só em si mesmo. Que se danem os países em desenvolvimento ou pobres, segundo eles. Haja visto o caso do Haiti que deve hoje estar reduzido a nada. ONGs que funcionam mais como empresas não fizeram NADA e não farão NADA. Ou o povão se conscientiza e por si mesmo toma nas suas mãos as rédeas da situação e busca soluções verdadeiras para as crises, consecutivas (diga-se de passagem) ou NIHILL será feito.
    Porque estes que estão ai são “Aleph Null”.

    Abraços

    Jose Severiano

  3. Jose Severiano Lopes de Queiroz Neto permalink
    21/06/2012 0:53

    Caro Leonardo Boff

    ENQUANTO OS DIRIGENTES DE PAÍSES RICOS ESTIVEREM COMPRANDO E VENDENDO ARMAS PARA GUERRAS INÚTEIS, NÃO TERÃO A SANIDADE DE PENSAR NOS FAMINTOS E NA NATUREZA DO NO NOSSO PLANETA E CONSEQUENTEMENTE NÃO TEREMOS CONDIÇÕES NEM DE PENSAR EM ECOLOGIA.

  4. Jose Severiano Lopes de Queiroz Neto permalink
    23/06/2012 12:15

    Caro Leonardo Boff

    Se for possível vá a um comentário postado por mim em abril ou maio e o leia.

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  1. Rio+20: fracasso anunciado ou sucesso garantido?

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