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La paz perenne con la naturaleza y la Madre Tierra

16/04/2014

Uno de los legados más fecundos de Francisco de Asís, actualizado por Francisco de Roma, es la oración por la paz, tan urgente en los días actuales. El primer saludo que San Francisco dirigía a los que encontraba era desearles “Paz y Bien” que corresponde al Shalom bíblico. La paz que ansiaba no se restringía a las relaciones interpersonales y sociales. Buscaba una paz perenne con todos los elementos de la naturaleza, tratándolos con el dulce nombre de hermanos y hermanas.

Especialmente la “hermana y Madre Tierra”, como la llamaba, debería ser abrazada por el abrazo de la paz. Su primer biógrafo Tomás de Celano resume maravillosamente el sentimiento fraterno del mundo que lo invadía al testimoniar: «Se llenaba de inefable gozo todas las veces que miraba al sol, contemplaba la luna y dirigía la vista hacia el firmamento y las estrellas. Cuando se encontraba con las flores, les predicaba como si estuviesen dotadas de inteligencia y las invitaba a alabar a Dios. Lo hacía con tiernísimo y conmovedor candor: exhortaba a la gratitud a los viñedos y a los trigales, a las piedras y a las selvas, a las plantaciones de los campos y a las corrientes de los ríos, a la hermosura de las huertas, a la tierra, al fuego, al aire y al viento”.

Esta actitud de reverencia y de ternura lo llevaba a recoger las babosas de los caminos para que no las pisaran. En el invierno daba miel a las abejas para que no muriesen de escasez y de frío. Pedía a los hermanos que no cortasen los árboles de raíz, en la esperanza de que pudiesen regenerarse. Hasta las malas hierbas debían tener un lugar reservado en las huertas para que pudiesen sobrevivir, pues ellas también anuncian al “hermosísimo Padre de todos los seres”.

Solamente puede vivir esta intimidad con todos los seres quien ha escuchado su resonancia simbólica dentro del alma, uniendo la ecología ambiental con la ecología profunda. Jamás se situó por encima de las cosas, sino al pie de ellas, como quien convive verdaderamente como hermano y hermana, descubriendo los lazos de parentesco que unen a todos.

El universo franciscano y ecológico nunca es inerte ni las cosas están colocadas ahí al alcance de la mano posesora del ser humano ni yuxtapuestas una al lado de la otra sin conexiones entre ellas. Todo compone una grandiosa sinfonía cuyo maestro es el propio Creador; todas las cosas están animadas y personalizadas. Francisco descubrió por intuición lo que sabemos actualmente por vía científica (Crick y Dawson, que descifraron el DNA): que todos los vivientes somos parientes, primos, hermanos y hermanas, porque poseemos el mismo código genético de base. Francisco experimentó espiritualmente esta consanguinidad.

De esta actitud nació una paz imperturbable, sin miedo y sin amenazas, paz de quien se siente siempre en casa, con los padres, los hermanos y las hermanas. San Francisco realizó plenamente la espléndida definición que la Carta de la Tierra encontró para la paz: «es la plenitud creada por relaciones correctas consigo mismo, con las otras personas, otras culturas, otras vidas, con la Tierra y con el Todo mayor del cual somos parte» (n.16

La suprema expresión de la paz, hecha de convivencia fraterna y de acogida cálida de todas las personas y cosas está simbolizada en el conocido relato de la perfecta alegría. A través de un artificio de la imaginación, Francisco presenta todo tipo de injurias y violencias contra dos cofrades (uno de ellos es el propio Francisco). Empapados de lluvia y de barro, llegan exhaustos al convento. Allí son rechazados a bastonazos (“golpeados con un palo de nudo en nudo”) por el fraile portero. Aunque han sido reconocidos como cofrades, son vilipendiados moralmente y rechazados como gente de mala fama.

En el relato de la perfecta alegría, que encuentra paralelos en la tradición budista, Francisco va, paso a paso, desmontando los mecanismos que generan la cultura de la violencia. La verdadera alegría no está en la autoestima, ni en la necesidad de reconocimiento, ni en hacer milagros o hablar en lenguas. En su lugar coloca los fundamentos de la cultura de la paz: el amor, la capacidad de soportar las contradicciones, el perdón y la reconciliación más allá de cualquier presupuesto o exigencia previa. Vivida esta actitud, irrumpe la paz que es una paz interior inalterable, capaz de convivir jovialmente con las más duras oposiciones, paz como fruto de un completo despojamiento. ¿No son esas las primicias de un Reino de justicia, de paz y de amor que tanto deseamos?

Esta visión de la paz de San Francisco representa otro modo de ser-en el-mundo, una alternativa al modo de ser de la modernidad y de la posmodernidad, asentado sobre la posesión y el uso irrespetuoso de las cosas para el disfrute humano sin ninguna otra consideración.
Aunque haya vivido hace más de ochocientos años, el nuevo es él, no nosotros. Nosotros somos viejos y estamos envejecidos porque con nuestra voracidad estamos destruyendo las bases que sustentan la vida en nuestro planeta y poniendo en peligro nuestro futuro como especie. El descubrimiento de la hermandad cósmica nos ayudará a salir de la crisis y nos devolverá la inocencia perdida que es la claridad infantil de la edad adulta.

Leonardo Boff es autor de La oración de San Francisco: un mensaje de paz para el mundo de hoy, Sal Terrae 32012.

Traducción de Mª José Gavito Milano

2 Comentários leave one →
  1. 17/04/2014 0:05

    Caro Leonardo Boff

    Uma das orações que admiro em toda sua plenitude é a oração de São Francisco, tão bem exposta em seu livro. Capa branca, com uma pomba branca, mas que nos faz ter alguma esperança num futuro melhor enfim.

    O homem, em contraposição a tudo que São Francisco dizia e a seu comportamento a tudo que pregava, serve como exemplo para todos nós.

    Infelizmente (e aqui não me refiro a todos os seres humanos) me refiro àqueles que se consideram a “elite”, aqueles “que se consideram no direito de se auto-intitularem donos da verdade” e do “direito de existência” (São Francisco respeitava até as ervas daninhas, pois sabia seu lugar no quadro da vida na Terra, nossa verdadeira mãe), estamos enveredando por um caminho que pode nos levar (certamente) à extinção (e talvez isto fosse melhor. Disse certa vez Sartre que o maior problema da Terra era o homem), com a descoberta do código genético e consequentemente com seu mapeamento (não importa do que cerquemos, em termos de garantias de que o que fizermos respeitará a ética, a ecologia, o outro enfim…), estamos partindo (com cuidados aparentes) para a manipulação genética da riqueza maior da Terra, seus entes vivos. Já temos a soja, o algodão, o milho, animais (que consideramos inferiores, por comparação com as aparentes conquistas máximas obtidas ?). Surge agora uma dessas manipulações genéticas, que no meu ver tem um impacto muito profundo, e é sinônimo simplesmente de total irresponsabilidade com nosso meio, o salmão transgênico. Tenho acompanhado durante bastante tempo isto.
    Creio que você saiba que as manipulações genéticas introduzem, na estrutura genética dos seres biológicos que se quer manipular, de moléculas estranhas aos mesmos organismos. Por exemplo, o que estão fazendo com o salmão, estão introduzindo no código genético do mesmo moléculas que permitem que os mesmos adquiram resistência a doenças que podem surgir, com viroses, fungos, etc. Resistência esta que o salmão silvestre não tem.
    Aqui, precisamos chamar atenção para um fator alarmante, os EUA, através da pesca predatória (como sempre visando lucro) dizimaram os cardumes silvestres do salmão, em praticamente quase todas as costas litorâneas que eram caracteristicamente seus habitats. Hoje, sua pesca está se restringindo aos litorais (ainda algo preservados) do Alasca.
    Sabemos que os salmões são o alimento básico para um grupo imenso de animais e é importante na cadeia alimentar.
    Em outra oportunidade falei sobre a questão das abelhas (cuja evolução tenho acompanhado a algum tempo, também), esta semana lendo um artigo se concretizou (pelo menos pelos dados que possuo) o que mais temia, nos EUA as abelhas simplesmente desapareceram, agora isto está ocorrendo na Europa.
    Albert Einstein disse certa vez que o dia em que as abelhas desaparecerem a vida sobre a Terra (nossa mãe) deixará de existir, e ele não está longe da verdade, pense sobre o papel desempenhado na biosfera por esta extinção das abelhas e consequentemente da do salmão.
    Se continuarmos neste ritmo terminaremos com uma Terra, estéril, sem nada que a torna a maravilha que é.

    José Severiano, 16/04/2014

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