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¿Pueden las religiones ayudar a superar la crisis ecológica?

29/01/2016

Por primera vez después de años, los 192 países se pusieron de acuerdo en la COP 21 de París, a finales de 2015, en que el calentamiento global es un hecho y que todos, de forma diferenciada pero efectiva, deben aportar su colaboración. Cada saber, cada institución y especialmente aquellas organizaciones que más mueven a la humanidad, las religiones, deben ofrecer lo que está en su mano. De no ser así, corremos el peligro de llegar con retraso y de enfrentarnos a catástrofes como en los tiempos de Noé.

Obviando el hecho cada religión o iglesia tiene sus patologías, sus momentos de fundamentalismo y de radicalización hasta el punto de haber crueles guerras religiosas, como hubo tantas entre musulmanes y cristianos, lo que se pide ahora es ver de qué forma, a partir de su capital religioso positivo, estas religiones pueden llegar a convergencias más allá de las diferencias y ayudar a enfrentarse a la nueva era del antropoceno (el ser humano como un meteoro rasante amenazador) y la sexta extinción masiva que ya está en curso desde hace mucho tiempo y se acelera cada vez más.

Tomemos como referencia las tres religiones abrahámicas.

Primero, veamos la contribución del judaísmo. La Biblia hebrea es clara al entender la Tierra como un don de Dios y que nosotros hemos sido colocados aquí para cuidarla y guardarla. “La Tierra es mía y vosotros sois huéspedes y forasteros” (Lev 25,23). No podemos como ningún huésped normal haría, ensuciarla, romper sus muebles, estropear su jardín y matar a sus animales domésticos. Pero nosotros lo hemos hecho. Por eso existe la tradición de Tikkum Olam, de la “regeneración de la Tierra”, como tarea humana por los daños que le hemos causado. Hay también sentido de responsabilidad frente a los no humanos. Así antes de comer, cada uno debe alimentar a sus animales. No se puede tirar el nido de un pájaro que está cuidando a sus pichones. “Dominar la Tierra” (Gn 1,28) debe ser entendido a la luz de “cuidar y guardar” (Gn 2,15), como quien administra una herencia recibida de Dios.

El cristianismo heredó los valores del judaísmo. Pero le añadió datos propios: el Espíritu Santo fijó su morada en María y el Hijo en Jesús. Con eso asumió de alguna forma todos los elementos de la Tierra y del universo. La Tierra es entregada a la responsabilidad de los seres humanos, pero estos no tienen un derecho absoluto sobre ella. Son huéspedes y peregrinos y deben cuidar de ella. San Francisco de Asís introdujo una actitud de fraternidad universal y de respeto a cada uno de los seres, hasta a las hierbas silvestres. Por ser el Dios cristiano un ser relacional, pues es Trinidad de Personas siempre relacionadas entre sí, el propio universo y todo lo que existe es también relacional, como tan bien lo expresó el Papa Francisco en su encíclica.

El islam sigue las huellas del judaísmo y del cristianismo. También para él la Tierra y la naturaleza son creación de Dios, y han sido entregadas a la responsabilidad del ser humano. En el Corán se dice que tenemos nuestra morada aquí y por un corto tiempo podemos disfrutar de sus bienes (Sura 2,36). El Altísimo y Misericordioso nos da señales a través de la riqueza y la diversidad de la naturaleza que nos recuerdan constantemente su misericordia, con la cual dirige el mundo (Sura 45,3). La entrega confiada a Alá (islam) y la propia jihad (lucha por la santidad interior) implican cuidar de su creación. Hoy muchos musulmanes han despertado a lo ecológico y de Singapur a Manchester pintaron sus mezquitas todas de verde.

Hay unos puntos convergentes en estas tres religiones: entender la Tierra como don y herencia y no como objeto para ser usado simplemente a su voluntad, como lo entendió la modernidad. El ser humano es responsable de lo que recibió, debiendo cuidarla y guardarla (haciéndola fructificar y dándole sostenibilidad); él no es dueño sino cuidador. La Tierra con su riqueza remite continuamente a su Creador.

Estos valores son fundamentales hoy, pues la tradición científico-técnica trata a la Tierra como mero objeto de explotación, situándose fuera y por encima de ella. Somos Tierra (Gn 1,28). Por eso hay un parentesco con ella, nuestra sustentadora.

Además, todas las religiones desarrollan actitudes que actualmente son imprescindibles: el respeto por la Tierra y por todo lo que ella contiene, pues las cosas son muy anteriores a nosotros y tienen valor por sí mismas; la veneración ante el Misterio del universo. Respeto y veneración no solo al Corán o a la hostia consagrada, sino a todos los seres, pues son sacramentos de Dios. Esta actitud impone límites al poder dominador que está hoy poniendo en peligro el equilibrio de la Tierra y amenazando nuestra supervivencia. La irracionalidad científico-técnica debe conocer límites éticos, impuestos por la propia vida que quiere seguir viviendo y mantener su identidad. Si no, ¿a dónde iremos? Seguramente no a la montaña de las bienaventuranzas sino al valle de lágrimas.

Leonardo Boff es articulista del JB online y ha escrito La Tierra en la palma de la mano: una nueva visión del planeta y de la humanidad, Vozes 2016.

Traducción de MJ Gavito Milano

6 Comentários leave one →
  1. José Manuel Medina Reina permalink
    29/01/2016 11:59

    Estimado Sr. Boff :
    Como ya es habitual en sus artículos, Usted hace responsable a la ciencia y la tecnología de todos los males del planeta. Creo que le consta que han sido miles los científicos que han luchado, con su ciencia, por un planeta más ecológico. La modernidad ha traido una mentalidad consumista y devoradora, es verdad, pero también ha traido vacunas y tratamientos contra enfermedades otrora incurables y un marco de libertades con el que nunca hubiera soñado una sociedad premoderna. Los ecos heideggerianos de rechazo a la ciencia y a la tecnología solo pueden estar, seguramente de manera inconsciente, al servicio de una revolución conservadora. Tenemos que cambiar nuestro modelo productivo y de consumo, cierto, pero eso no debe echar por la borda el progreso que sin duda ha disfrutado la Humanidad, a pesar de sus innumerables críticos.

    Muchas Gracias.

    • 29/01/2016 16:16

      Jose Manuel, yo nunca critiqué la ciencia o la tecnociencia en si mismas; al revés siempre he reconocido los beneficios que nos han traido, pero tambien enfatizé el hecho de que esta ciencia ha creado una maquinria de muerte con armas de todo tipo que nos pueden destruir totalmnte.Soy contra la dictadura de la tecnociencia como si en ella se encuentran las soluciones de todos los nuestros problemas.Yo he insistido en su importancia pero dentro de otro tipo de paradigma de relación de la naturaleza para que no sea tan dañina para el equilibrio del sistema-vida. En su enciclica en Papa Francisco mueve una dura critica a la tecnociencia tomada como la única salida para la crisis actual.Hay que entender Heidegger: el es contra la concepción de que la unica forma de relación hacia la naturaleza sea mediante la ciencia. Detecta su tendencia de objetivar todo y someter todo al punto de que puede eliminar la vida y nuestra civilazión. Por eso cuño la expresion: “solamente un dios nos puede salvar”nur noch ein Gott kann uns retten.

      • José Manuel Medina Reina permalink
        30/01/2016 8:10

        Estimado Sr. Boff :

        Le agradezco mucho sus explicaciones. El hecho de que me muestre crítico con su pensamiento no significa que no haya aprendido de él. Gracias a pensadores como usted he podido elaborar mi cosmologia. Tengo varios de sus libros, y siempre los he leído con el interés de quien quiere aprender de los que saben.

        Muchas gracias.
        Un saludo fraterno.

      • José Manuel Medina Reina permalink
        30/01/2016 10:30

        Estimado Sr. Boff :

        Muchas Gracias por su respuesta. Aunque sea crítico con su pensamiento, este no ha dejado de enriquecerme a través de sus publicaciones, y algunos de sus libros, que adquirí y leí con el interés del que quiere aprender de los que saben.

        Muchas Gracias.
        Reciba un cordial saludo.

  2. 04/02/2016 20:29

    Hermano Lonardo, gracias por cada uno de sus articulos, aun no he visto o leido uno solo que me diga a mi que usted esta en contra de la ciencia y la tegnologuia y estoy deacuerdo con usted en que la ciencia (conocimiento) que crea tegnologuia y nos da a conocer un mundo de cosas es buena cuando es utilizada para apoyar la conservacion ecologuica, mas no asi para destruirla o acabar con vida humana. Una una ciencia y tegnologuia utilizada al servicio de la humanidas y la creacion hacen posible un ambiente sano y una humanidad sana.

    Y estoy deacierdo tambien en que el cuidado del medio ambiente no solo es del pensamiento cientifico y tegnologuico sino q todo debe ser integrado como dice papa Francisco todos aportando hacia una misma direccion cada uno aportando algo hacia el cuidado de la casa comun en este sentido cada aporte es importante pero el aporte integral es mas efe tivo.

    gracias hermano Leonardo

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