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Como experimentar a Dios hoy en medio de una profunda crisis

17/06/2016

En los días actuales vivimos tiempos tan atribulados políticamente que acabamos psicológicamente alterados. No ver caminos, andar a ciegas, a la deriva como un barco sin timón, nos quita el brillo de la vida. Acabamos olvidando las cosas esenciales.

Entonces nos volvemos hacia aquella Fuente que siempre alimentó a la humanidad, especialmente en tiempos sombríos de crisis generalizada. Sentimos saudades de Dios. Y queremos experimentarlo y sentirlo desde el corazón. Aqui poco nos ayudan las doctrinas sino una verdadera experincia de encuentro.

Si miramos la historia, constatamos que la humanidad siempre se preguntó por la Última Realidad. Se daba cuenta de que no podía saciar su sed infinita sin encontrar un objeto infinito adecuado a su sed. No conseguiría explicar la grandeza del universo y nuestra propia existencia sin aquello a lo que convencionalmente se llama Dios, aunque tenga otros mil nombres según las diferentes culturas. Hoy, con un lenguaje secular, proveniente de la nueva cosmología, hablamos de la “Fuente Originaria de donde vienen todos los seres”.

A pesar de esta búsqueda incansable el testimonio de todos es que “nadie vio jamás a Dios” (1 Jn 4,12). Moisés suplicó ver la gloria de Dios, pero Dios le dijo: “No podrás ver mi rostro porque nadie puede verme y seguir viviendo” (Ex 33, 20). Si no podemos verlo, podemos identificar señales de su presencia. Basta prestar atención y abrirnos a la sensibilidad del corazón.

Impresiona el testimonio de un indígena cherokee norteamericano que habla de alguien que buscaba desesperadamente a Dios pero no prestaba atención a su presencia en tantas señales. Él cuenta:

«Un hombre susurró: ¡Dios, habla conmigo! Y un ruiseñor empezó a trinar. Pero el hombre no le prestó atención. Volvió a pedir: ¡Dios, habla conmigo! y un trueno resonó por el espacio. Pero el hombre no le dio importancia. Pidió nuevamente: ¡Dios, déjame verte! Y una enorme luna brilló en el cielo profundo. Pero el hombre ni se dio cuenta. Y, nervioso, comenzó a gritar: ¡Dios, muéstrame un milagro! Y he aquí que nació un niño. Pero el hombre no se inclinó sobre él para admirar el milagro de la vida. Desesperado, volvió a gritar: ¡Dios, si existes, tócame y déjame sentir tu presencia aquí y ahora. Y una mariposa se posó, suavemente, en su hombro. Pero él, irritado, la apartó con la mano».
«Decepcionado y entre lágrimas siguió su camino. Vagando sin rumbo. Sin preguntar nada más. Solo lleno de miedo. Porque no supo leer las señales de la presencia de Dios».

La consecuencia de su falta de atención produjo su desespero, soledad y pérdida de enraizamiento. Lo opuesto a creer en Dios no es el ateísmo, sino la sensaciónde soledad y desamparo existencial. Con Dios todo se transfigura y se llena de sentido.

Para tener una verdadera experiencia de Dios tenemos que ir más allá de la razón racional que comprende los fenómenos por las ramas, los calcula, los manipula y los incluye en el juego de los saberes de la objetividad científica y también de los intereses humanos. Ese espíritu de cálculo piensa sobre Dios como cualquier otro objeto, pero no percibe a Dios.

Tenemos que tener otro espíritu, aquel que siente a Dios: el espíritu de finura y de cordialidad, de admiración y de veneración. Es la razón cordial o sensible. Ella siente a Dios desde el corazón.
Dios es más para ser sentido a partir de la inteligencia cordial que para ser pensado a partir de la razón intelectual. Entonces nos damos cuenta de que nunca estábamos solos. Una Presencia inefable, misteriosa y amorosa nos acompañaba.

¿No será por eso no acabamos nunca de preguntarnos por Dios, siglo tras siglo? ¿No será por eso que siempre arde nuestro corazón cuando nos entretenemos con Él? ¿No será el adviento de Él, del sin Nombre y del Misterio que nos habita?

Estamos seguros de que es Él cuando ya no sentimos miedo, porque estamos en la palma de su mano. El es el señor de los destinos y de toda la historia. Entonces experimentamos una discreta serenidad y que todo tiene sentido aún en medio de tempestades.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y teólogo.

Traducción de MJ Gavito Milano

3 Comentários leave one →
  1. 17/06/2016 14:40

    Caríssimo Frei Leonardo Boff,,muito grata pela consoladora reflexão com a qual nos brindou. Ultimamente os assuntos nos deixam tristes em meio a tanta desonestidade, mentiras,etc. Tenho muitos livros e CDs seus, maravilhosos.. O Sr. fala que sua “Mamãe” disse-lhe que via Deus passar todos os dias e seu Papai atrás… Deus me ama, sou feliz.Tudo o mais é acéscimo! Marízia C.Carmo Lippi,Diocese de Petrópolis-RJ.

  2. 19/06/2016 14:47

    Muy aleccionador su enfoque don Leonardo. Ciertamente no encontramos la presencia de Dios cuando el alma es ciega y no es capaz de percibirlo diseñando la creación. Como en México y Brasil donde se maltrata la naturaleza, un bien universal; y se agrade a la justicia como el golpe empresarial-político que pretende quitar a su presidenta. Y la justicia es el camino para otro bien, el de la humanidad, también procesado en la fábrica de la creación.

  3. NARA ZANOLI permalink
    07/07/2016 4:08

    IN QUESTO TEMPO MA ANCHE PER TUTTI I TEMPI LA PAROLA DELLA BIBBIA LEGATA
    ALLA VITA CON IL METODO DELLA LETTURA POPOLARE CI AIUTA E CI AIUTERA’ SEMPRE A REALIZZARE IL REGNO DI DIO

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