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Does extraterrestrial life exist?

12/03/2017

NASA scientists have discovered a Trappist-1 star, 39 light years from the Earth, with seven rocky planets, three of which have possibilities of water and consequently of life. This discovery has raised again the question of the eventuality of extraterrestrial life.

Let us reflect on the theme, based on notable names in this area.

The Earth sciences and the knowledge coming from the new cosmology have accustomed us to putting all these questions in the framework of the great cosmic evolution. Everything is in a process of genesis, a condition for life to emerge.

Life is considered the most complex and mysterious reality of the universe. The fact is that near 3.8 billion years ago, in an ocean or primordial marsh, under the action of unimaginable tempests of rays and cosmic elements from the Sun, interacting with the geochemistry of the Earth, took to the extreme the complexity of inanimate forms. Suddenly the barrier was surpassed: about 20 amino acids and four phosphate basis were created. Like a great lightning bolt striking the sea or marsh the first living being emerged.

As a qualitative jump in our bent space-time, in a corner of our median galaxy, in a secondary sun, in a planet of quantité négligeable, of medium size, in the Earth, the great novelty emerged: life. The Earth went though 15 massive great extinctions but, as if it were a plague, life was never extinguished.

Let us quickly review the internal logic that permitted life to emerge. The matter and energy of the universe, as they continue their process of expansion, tend to become ever more complex. Each system is in a set of interactions, a dance of inter-exchange of matter and energy, in a permanent dialogue with their environment and always retaining information.

Biologists and biochemists, such as Ilya Prigogine (1977 chemistry Nobel laureate), affirm that there is a continuity between living and inert beings. We need not appeal to a transcendental or external principle to explain the appearance of life, as religions and classic cosmology often do. It is sufficient that the universal principle, including of life, (called the cosmogenetic principle), of complexity, of self-organizing and self-creation, would have been present in embryonic form in that smallest little point that had emerged from the Basic Energy, and later exploded. One of the best present day physicists, Amit Goswami, maintains the thesis that the universe is mathematically inconsistent without the existence of a supreme ordering principle, God. This is why, to him, the universe is self-conscious. (The self aware universe, 1998).

The Earth is not alone in having the privilege of life. According to Christian de Duve, biology 1974 Nobel laureate: «There are as many living planets in the universe as there are planets capable of generating and of sustaining life. A conservative estimate puts their number into the billions. Billions of biospheres ply the space with billions of planets channeling matter and energy in the creative processes of evolution. In any direction of space that we may look there is life (…). The universe is not an inert cosmos of physics, with a pinch of life as a precaution. The universe is life with the necessary structures surrounding it» (Vital Dust: Life as a Cosmic Imperative, 1996. Polvo vital: La vida como imperativo cósmico, Río de Janeiro, 1997, 383).

It is to astronomy’s credit that it has identified, in the millimeter fringe, a group of molecules in which can be found everything that is essential to start the process of biological synthesis. (Longair, M., The origins of our universe, Río de Janeiro, 1994, 65-66). Amino acids have been found in meteorites. These certainly are the eventual carriers of the archeo-bacteria of life. Probably there were several beginnings of life, many of them frustrated, until life was definitively established.

It is presumed that the most diverse forms of life come from only one original bacterium(Wilson, O. E., The diversity of life, 1994). With the mammals emerged a new quality of life: emotional sensibility and caring. Among the mammals, about some 70 million years ago, the primates stood out; then, some 35 million years ago, the superior primates, our genealogical grandparents, and some 17 million years ago, our predecessors, the hominids. About 8-10 million years ago the human being, the australopithecine, emerged in Africa. Finally, around 100 thousand years ago, there appeared the Homo sapiens-sapiens/demens-demens, of whom we are immediate inheritors (Hubert Reeves and others, The most beautiful story in the world, 1998).

Life is not the fruit of chance (contrary to Jacques Monod, Chance and necessity, 1979). Biochemists and molecular biologists have shown (thanks to random number generating computers), the mathematical impossibility of simple and pure chance. For the amino acids and the two thousand underlying encimas to come close enough together to form a living cell would take billions and billions of years, much more than the 13.7 billion year actual age of the universe.

The so-called chance is expression of our ignorance. We estimate that ascending evolution will produce more and more life, even extraterrestrial.

Leonardo BoffT heologian-Philosopher, of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

La humanidad amenazada por guerras letales

11/03/2017

Nosotros en Brasil conocemos una gran violencia social, con un número de asesinatos de los más altos del mundo. No gozamos de paz pues hay mucha rabia, odio, discriminación y perversa desigualdad social.

Sin embargo estamos al margen de los grandes conflictos bélicos que se están llevando a cabo en 40 lugares del mundo, algunos verdaderamente amenazadores para el futuro de la especie humana. Estamos en plena nueva guerra fría entre USA, China y Rusia. Se ha reiniciado una nueva carrera armamentística, sea en Rusia, sea en Estados Unidos con Trump, para producir armas nucleares todavía más potentes, como si las ya existentes no pudiesen destruir toda la vida del planeta.

Lo más grave es que la potencia hegemónica, Estados Unidos, se ha transformado en un estado terrorista, haciendo una guerra despiadada a todo tipo de terrorismo, exteriormente invadiendo países de Oriente Medio e interiormente cazando inmigrantes ilegales y deteniendo a sospechosos sin respetar los derechos fundamentales, como consecuencia del “Acto patriótico” impuesto por Bush Jr que suspendió el habeas corpus, acto no abolido por Obama, como había prometido.

Francisco, el obispo de Roma, al volver de Polonia dijo en el avión el 12 de julio de 2016: «hay guerra de intereses, hay guerra por dinero, hay guerra por recursos naturales, hay guerra por el dominio de los pueblos: esta es la guerra. Alguien podría pensar: está hablando de guerra de religiones. No. Todas las religiones quieren la paz. Las guerras las quieren otros. Capito?» Es una crítica directa al actual orden mundial, de acumulación ilimitada que implica una guerra contra la Tierra y la explotación de los pueblos más débiles. Todos hablan de libertad, pero sin justicia social mundial. Irónicamente se podría decir: es la libertad de las zorras libres en un gallinero de gallinas libres.

Comentaristas de la situación mundial poco mencionados en nuestra prensa hablan del peligro real de una guerra nuclear ya sea entre Rusia y Estados Unidos o entre China y Estados Unidos.

Trump, al decir del intelectual francés Bernard-Henri Lévy (O Globo 5/3/216) «es una catástrofe para Estados Unidos y para el mundo. Y también una amenaza». De Putin, en el mismo periódico, afirma: «es una amenaza explícita. Sabemos que quiere desestabilizar a Europa, acentuar la crisis de las democracias, y que apoya y financia a todos los partidos de extrema derecha. Sabemos también que en todos los lugares en que se traba una batalla entre la barbarie y la civilización, como en Siria y en Ucrania, está del lado equivocado. Ahí está una verdadera y gran amenaza».

Según Moniz Sodré en su grandioso libro El desorden mundial, Putin quiere vengarse de la humillación que Occidente y Estados Unidos infligieron a su país al final de la guerra fría. Alimenta pretensiones claramente expansionistas, no en el sentido de recuperar la antigua URSS sino los límites de la Rusia histórica. El riesgo de una confrontación nuclear con Occidente no está excluido.

Estamos perdiendo la conciencia de los llamamientos de los grandes nombres del siglo pasado, como el de Bertrand Russel y Albert Einstein del 10 de julio de 1955 y unos días después, el 15 de julio de 1955, secundado por 18 premios Nobel, entre los cuales Otto Hahn y Werner Heisenberg, afirmando: «vemos con horror que este tipo de ciencia atómica ha puesto en las manos de la humanidad el instrumento de su propia destrucción». Lo mismo afirmaron varios premios Nobel durante la Rio-92.

Si en aquel momento la situación se presentaba grave, hoy es dramática. Pues además de las armas nucleares, hay disponibles armas químicas y biológicas que también pueden diezmar la especie humana.

Algunos analistas de los conflictos mundiales suponen que el próximo paso del terrorismo ya no sería con bombas y hombres-bomba sino con armas químicas y biológicas, algunas tomadas de la reserva bélica dejada por Gadafi.

En la raíz de este sistema de violencia está el paradigma occidental de voluntad de potencia, es decir, una forma de organizar la sociedad y la relación con la naturaleza basada en la fuerza, la violencia y el sometimiento. Ese paradigma privilegia la competencia a costa de la solidaridad. En vez de hacer de los ciudadanos socios, los hace rivales.

A ese paradigma del puño cerrado se impone la mano extendida como una alianza para salvaguardar la vida; ante el poder-dominación debe prevalecer el cuidado, que pertenece a la esencia del ser humano y de todo lo viviente. O damos este paso o presenciaremos escenarios dramáticos, fruto de la irracionalidad y de la prepotencia de los jefes de Estado y de sus halcones.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió: La gran transformación, Nueva Utopía 2014.

Traducción de Mª José Gavito Milano

L’umanità minacciata da guerre nucleari

11/03/2017

Noi brasiliani conosciamo grandi violenze sociali, con un numero di vittime tra i più alti del mondo. Noi non godiamo di pace perché c’è molta rabbia, odio, discriminazione e perversa diseguaglianza sociale.

Siamo al margine di grandi conflitti bellici che si stanno combattendo in quaranta paesi del mondo. Tra questi conflitti, alcuni sono veramente carichi di minacce per il futuro della specie umana. Siamo in piena guerra fredda tra Usa, Cina e Russia. E’ stata reintrodotta una nuova corsa agli armamenti, sia in Russia, sia negli Usa, sotto il comando di Trump con produzione di armi nucleari ancora più potenti, come se quelle che già esistono non avessero il potere di distruggere tutta la vita del pianeta.

La cosa più grave è che la potenza egemonica, gli Usa, è diventata uno Stato terrorista, dichiarando una guerra impietosa a ogni tipo di terrorismo, all’estero invadendo paesi del Medio Oriente, all’interno, dando la caccia agli immigranti illegali e arrestando persone sospette senza rispetto per i diritti fondamentali: situazione legata all “Atto Patriottico” imposto da Bush Jr che sospese l’Habeas corpus, provvedimento non abolito da Obama, come aveva promesso.

Francesco, il Vescovo di Roma, durante il viaggio di ritorno dalla Polonia disse sull’aereo il giorno 12 luglio 2016: “ci sono guerre di interessi, ci sono guerre per il denaro, ci sono guerre per le risorse naturali, ci sono guerre per il dominio dei popoli: questa è la guerra.” Qualcuno potrebbe pensare: “sta parlando di guerre di religione. No. Tutte le religioni vogliono la pace. Le guerre le vogliono gli altri. Capito?” E’ una critica diretta all’attuale ordine mondiale, della accumulazione illimitata che implica un guerra contro la Terra e lo sfruttamento dei popoli più deboli. Tutti parlano di libertà, ma senza giustizia sociale mondiale. Ironicamente potremmo dire: è la libertà della volpe libera in un pollaio di galline libere.

Opinionisti della situazione mondiale, poco riportati nella nostra stampa, parlano di un rischio reale di una guerra nucleare sia tra Russia e Usa, o tra Cina e Usa.

Trump, secondo quanto riferisce l’intellettuale francese Bernard-Henri Lévy (O Globo 5/3/16) afferma che “Trump è una catastrofe per gli Stati Uniti e per il mondo. E’ anche una minaccia”. Di Putin, nello stesso giornale dice che: “è una minaccia esplicita. Sappiamo che vuole destabilizzare l’Europa, accentuare le crisi delle democrazie , che appoggia e finanzia tutti i partiti di estrema destra. Sappiamo pure che in tutti i luoghi in cui si scatena una battaglia tra barbarie e civiltà, come in Siria e in Ucraina, sta sempre dal lato sbagliato. Così questa è una vera e grande minaccia”.

Secondo Moniz Bandeira nel suo grandioso “A desordem mundial”, Putin vuole vendicarsi dell’umiliazione che l’occidente e gli Usa hanno imposto al suo paese alla fine della guerra fredda. Nutre pretese chiaramente espansioniste, non nel senso di riscattare l’antica Urss ma i limiti della Russia storica. Il rischio di un confronto nucleare con l’ occidente non è escluso.

Stiamo perdendo la coscienza degli appelli dei grandi nomi verso la metà del secolo passato come quelli di Bertrand Russel insieme con Albert Einstein del 10 luglio del 1955 e pochi giorni dopo il 15 luglio del 1955, accolto da 18 premi Nobel tra i quali Otto Hahn e Werner Heisenberg che affermavano: “Con orrore vediamo che questo tipo di scienza atomica ha messo nelle mani dell’umanità la sua stessa distruzione”. La stessa cosa hanno affermato vari Nobel durante la Rio-92.

Se in quel tempo la situazione si presentava grave, oggi essa è drammatica, perché oltre alle armi nucleari, sono disponibili armi chimiche e biologiche, alcune prese da una riserva bellica lasciata da Kadaphi.

Alla radice di questo sistema di violenza sta il paradigma occidentale della volontà di potenza, cioè una forma di organizzare la società e i rapporti con la natura in base alla forza, alla violenza e alla sottomissione. Questo paradigma privilegia la concorrenza a danno della solidarietà. Invece di trasformare i cittadini in soci, ne fa dei rivali.

Questo paradigma del pugno chiuso si impone alla mano tesa con intenzione di fare una alleanza per salvaguardare la vita; invece del potere-dominazione, deve prevalere la cura che appartiene all’essenza di ogni essere umano e di ogni essere vivente. O facciamo questa traversata, o assisteremo a scenari drammatici, frutto dell’irrazionalità e della prepotenza dei capi di stato e dei loro falchi.

*Leonardo Boff è Columnist del JB on line e ha scritto: A Grande Trasformação, Vozes 2014.

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato.

A humanidade ameaçada por guerras letais

10/03/2017

Nós no Brasil conhecemos grande violência social, com um número de assassinatos dos mais altos do mundo. Não gozamos de paz pois há muita raiva, ódio, discriminação e perversa desigualdade social.

No entanto, estamos à margem dos grandes conflitos bélicos que se travam em 40 lugares no mundo, alguns que podem degenerar numa guerra nuclear como na Ucrânia e na Síria ameaçanndo o futuro da espécie humana. Estamos em plena nova guerra fria entre os USA, China e Rússia. Reintroduziu-se uma retomada na corrida armamentística na Rússia sob Putin e nos USA sob Trump com a produção de armas nucleares ainda mais potentes como se as já existentes não pudessem destruir toda a vida do planeta.

O mais grave é que a potência hegemônica, os USA, se transformou num Estado terrorista, levando uma guerra impiedosa contra todo tipo de terrorismo, exteriormente invadindo países do Oriente Médio e interiormente caçando imigrantes ilegais e prendendo suspeitos sem respeito aos direitos fundamentais, em consequência do “ato patriótico” imposto por Bush Jr que suspendeu o habeas corpus, ato não abolido por Obama como havia prometido.

Francisco, o bispo de Roma, retornando da Polônia disse no avião no dia 12 de julho de 2016:”há guerra de intereses, há guerra por dinheiro, há guerra por recursos naturais, há guerra pelo domínio dos povos: esta é a guerra. Alguém poderia pensar: “está falando de guerra de religiões. Não. Todas as religiões querem a paz. As guerras querem-nas os outros. Capito”? É uma crítica direta à atual ordem mundial, da acumulação ilimitada à custa dos bens e serviços escassos da Terra e dos países explorados. Todos falam de liberdade, mas sem justiça social mundial. Ironicamente poder-se-ia dizer: é a liberdade das raposas livres num galinheiro de galinhas livres.

Comentaristas da situação mundial, pouco referidos em nossa imprensa, falam de um real risco de uma guerra nuclear seja entre a Rússia e os USA ou entre a China e os USA.

Trump no dizer do intelectual francês Bernard-Henri Lévy (O Globo 5/3/216) afirma que “Trump é uma catastrofe para os EUA e para o mundo. E também uma ameaça”. De Putin, no mesmo jornal, afirma:”é uma ameaça explícita. Sabemos que quer desestabilizar a Europa, acentuar a crise das democracias e que apoia e financia todos os partidos de extrema direita. Sabemos também que em todos os lugares em que se trava a batalha entre a barbárie e a civilização, como na Síria e na Ucrânia, está do lado errado. Aí está uma verdadeira e grande ameaça”.

Segundo Moniz Bandeira em seu grandioso “A desordem mundial”, Putin quer se vingar da humilhação que o Ocidente e os USA submeteram seu país no final da guerra fria. Alimenta pretensões claramente expansionistas, não no sentido de refazer a antiga URSS mas os limites da Rússsia histórica. O risco de um confronto nuclear com o Ocidente não é excluído.

Estamos perdendo a consciência dos apelos dos grande nomes dos meados dos século passado como os de Bertrand Russel junto com Albert Einstein de 10 de julho de 1955 e uns dias após a 15 de julho de 1955 secundado por 18 prêmios Nobeis entre os quais Otto Hahn e Werner Heisenberg que afirmaram: ”com horror vemos que este tipo de ciência atômica colocou nas mãos da humanidade, o instrumento de sua própria destruição”. O mesmo afirmaram 85 Nobeis presentes na cúpula dos povos durante a Rio-92.

Se naquele tempo a situação se apresentava grave, hoje ela é dramatica. Pois além das armas nucleares, estão disponíveis armas químicas e biológicas que também podem dizimar a espécie humana.

Supõem alguns analistas dos conflitos mundiais que o próximo passo do terrorismo não seria mais com bombas e homens-bomba mas com armas químicas e biológicas, algumas tomadas da reserva bélica deixada por Kadaphi.

Na raíz deste sistema de violência está o paradigma ocidental da vontade de potência , vale dizer, uma forma de organizar a sociedade e a relação para com a natureza na base da força, da violência e da subjugação. Esse paradigma privilegia a força no lugar do diálogo e a concorrência à custa da solidariedade. Ao invés de fazer dos cidadãos sócios, os faz rivais e até inimigos entre si.

A esse paradigma do punho cerrado se impõe a mão estendida em função de uma aliança para a salvaguarda da vida; ao poder-dominação, há que prevalecer o cuidado que pertence à essência do ser humano e de todo o vivente. Ou fazemos esta atravessia, ou assistiremos cenários dramaticos, fruto da irracionalidade e da prepotência dos chefes de Estado e de seus falcões.

Leonardo Boff é articulista do JB online e escreu: A grande transformação, Vozes 2014.

LA RELIGIONE COME FONTE DI UTOPIE REGENERATIVE E LIBERTARIE

06/03/2017

Oggi predomina la convinzione che il fattore religioso è un dato di fondo utopico dell’essere umano. Dopo che l’ondata critica della religione fatta da Marx, Nietzsche, Freud e Popper si è placata, possiamo dire che i critici non sono stati abbastanza critici.

In fondo, tutti loro si sono affaticati su un equivoco. Hanno voluto collocare la religione dentro la ragione, il che è fonte di molti malintesi. Questi critici non si sono resi conto che il luogo della religione non sta nella ragione, anche se possiede una dimensione razionale, ma nell’intelligenza cordiale, nel sentimento oceanico, in quella sfera dell’umano dove emergono le utopie.

Bene diceva Blaise Pascal, matematico e filosofo, nel famoso frammento 277 dei suoi Pensées: “È il cuore che sente Dio, non la ragione”. Credere in Dio non è pensare Dio, ma sentire Dio a partire dalla totalità del nostro essere. La religione è la voce di una coscienza che si rifiuta di accettare il mondo così com’è, sim-bolico e dia-bolico. Essa si propone di trascenderlo, proiettando visioni di un nuovo cielo e di una nuova terra e di utopie che squarciano orizzonti ancora non intravisti.

L’antropologia in generale e specialmente la scuola psicanalitica di C. G. Jung vedono l’esperienza religiosa emergere dagli strati più profondi della psiche. Oggi sappiamo che la struttura più profonda dell’essere umano non è la ragione (logos,ratio), ma è l’emozione e il mondo degli affetti (pathos, eros, ethos).

La ricerca empirica di David Golemann con la sua Intelligenza emozionale (1984) è venuta a confermare una vasta tradizione filosofica che culmina con M. Meffessoli, MunizSodré e anche con me stesso (Direitos do coração, Paulus, 2016). Affermiamo che l’intelligenza è saturata di emozioni e di affetti. È nelle emozioni e negli affetti che si elabora l’universo dei valori, dell’etica, delle utopie e della religione.

È da questo sprofondo che emerge l’esperienza religiosa che soggiace a tutte le religioni istituzionalizzate. Secondo L. Wittgenstein, il fattore mistico e religioso nasce dalla capacità di estasiarsi dell’essere umano. “Estasiarsi non può essere espresso da una domanda. Per questo non esiste nessuna risposta” (Schriften 3, 1969, 68). Il fatto che il mondo esista è totalmente inesprimibile. Per questo fatto “non esiste linguaggio; ma questo inesprimibile si mostra; è il mistico” (Tractatus logico-philosophicus, 1962, 6,52). E continua Wittgenstein: “Il mistico non risiede nel come il mondo è, ma nel fatto che esiste” (Tractatus, 6, 44). “Anche se abbiamo risposto a ogni possibile questione scientifica, ci rendiamo conto che i nostri problemi vitali non sono stati nemmeno sfiorati” (Tractatus, 5, 52).

“Credere in Dio”, prosegue Wittgenstein, “è comprendere la questione del senso della vita. Credere in Dio è affermare che la vita ha senso. Su Dio che sta al di là di questo mondo non possiamo parlare e su quel che non possiamo dire, dobbiamo tacere” (Tractatus, 7).

Il limite della scienza è non avere niente su cui tacere. Le religioni, quando parlano, è sempre in forma simbolica, evocativa e coinvolgente. Infine, finiscono nel nobile silenzio di Budda oppure nell’uso del linguaggio dell’arte, della musica, della danza e del rito.

Oggi, stanchi per eccesso di razionalità, di materialismo e consumismo, stiamo assistendo al ritorno del religioso e del mistico. Poiché in questo si cela l’invisibile, che è parte del visibile e che può conferire una nuova speranza agli esseri umani.

Ricordiamo una frase del grande sociologo e pensatore, al termine della sua opera monumentale “Forme elementari della vita religiosa” (in portoghese 1996): “c’è qualcosa di eterno nella religione, destinato a sopravvivere a tutti i singoli particolari”, perché sopravvive ai tempi, vale l’affermazione di Ernst Bloch nei suoi famosi tre volumi “Il principio speranza”: “Dove c’è religione, lì c’è speranza”.

L’essenza del cristianesimo non risiede nell’affermare l’incarnazione di Dio. Anche altre religioni l’hanno fatto. Ma è affermare che la utopia (quello che non ha un posto) è diventato eutopia (un bel posto). In qualcuno non solo la morte è stata vinta, il che sarebbe già molto, ma è avvenuto qualcosa di più grande: tutte le virtualità nascoste nell’essere umano con la resurrezione sono esplose e implose. Gesù di Nazareth è l’Adamo ultimo nell’espressione di San Paolo (I Cor. 15, 45), l’uomo nascosto ora è stato rivelato. Ma questi è soltanto il primo tra molto fratelli e sorelle; anche l’umanità, la terra e perfino l’universo saranno trasfigurati per essere il corpo di Dio.

Pertanto il nostro futuro è la trasfigurazione dell’universo e di tutto quello che esso contiene, specialmente la vita umana e non la polvere cosmica. Forse questa è la nostra grande speranza, il nostro futuro assoluto.

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato

La religión como fuente de utopías regeneradoras y libertarias

06/03/2017

Hoy predomina la convicción de que el factor religioso es un dato del fondo utópico del ser humano. Después de que la marea crítica de la religión, hecha por Marx, Nietzsche, Freud, Popper y Dawkins retrocedió, podemos decir que los críticos no han sido suficientemente críticos.

En el fondo todos ellos elaboran dentro de un equívoco: quisieron colocar la religión dentro de la razón, lo cual hace surgir todo tipo de incomprensiones. Estos críticos no se dieron cuenta de que el lugar de la religión no está en la razón, aunque posea una dimensión racional, sino en la inteligencia cordial, en el sentimiento oceánico, en esa esfera de lo humano donde surgen las utopías.

Bien decía Blaise Pascal, matemático y filósofo, en el famoso fragmento 277 de sus Pensées: «El corazón es el que siente a Dios, no la razón». Creer en Dios no es pensar en Dios sino sentir a Dios a partir de la totalidad de nuestro ser. La religión es la voz de una conciencia que se niega a aceptar el mundo tal como es, sim-bólico y dia-bólico. Ella se propone transcenderlo, proyectando visiones de un nuevo cielo y una nueva Tierra y de utopías que rasgan horizontes no vislumbrados todavía.

La antropología en general y especialmente la escuela psicoanalítica de C. G. Jung ven la experiencia religiosa surgiendo de las capas más profundas de la psique. Hoy sabemos que la estructura en grado cero del ser humano no es la razón (logos, ratio) sino la emoción y el mundo de los afectos (pathos, eros y ethos).

La investigación empírica de David Golemann con su Inteligencia emocional (1984) vino a confirmar una larga tradición filosófica que culmina en M. Meffessoli, Adela Cortina, Muniz Sodré y en mí mismo (Direitos do coração, Paulus 2016). Afirmamos ser inteligencia saturada de emociones y de afectos. En las emociones y en los afectos se elabora el universo de los valores, de la ética, de las utopías y de la religión.

De este transfondo emerge la experiencia religiosa que subyace a toda religión institucionalizada. Según L. Wittgenstein, el factor místico y religioso nace de la capacidad de extasiarse del ser humano. «Extasiarse no puede expresarse mediante una pregunta. Por eso tampoco existe ninguna respuesta» (Schriften 3, 1969,68). El hecho de que el mundo exista es totalmente inexpresable. Para este hecho «no existen palabras, ese inexpresable se muestra; es lo místico» (Tractatus logico-philosophicus, 1962, 6, 52). Y continúa Wittgenstein: «lo místico no reside en cómo es el mundo sino en el hecho de que el mundo existe» (Tractaus, 6,44). «Aunque hayamos respondido a todas las posibles preguntas científicas, nos damos cuenta de que nuestros problemas vitales ni siquiera han sido tocados» (Tractatus, 5,52).

«Creer en Dios», prosigue Wittgenstein, «es comprender la cuestión del sentido de la vida. Creer en Dios es afirmar que la vida tiene sentido. Sobre Dios, que está más allá de este mundo, no podemos hablar. Y sobre lo que no podemos hablar, debemos callar» (Tractatus,7).

La limitación del espíritu científico es no tener nada sobre lo que callar. Las religiones cuando hablan es siempre de forma simbólica, evocativa y autoimplicativa. Finalmente terminan en el noble silencio de Buda o usando el lenguaje del arte, de la música, de la danza, del rito.

Hoy, cansados del exceso de racionalidad, de materialismo y consumismo, estamos asistiendo a la vuelta de lo religioso y de lo místico. Pues en él se esconde lo invisible que es parte de lo visble, y que puede dar una nueva esperanza a los seres humanos.

Cabe recordar una frase del gran sociólogo y pensador, al final de su monumental obra Las formas elementales de la vida religiosa (en español 1996): «Hay algo de eterno en la religión, destinado a sobrevivir a todos los símbolos particulares». Porque sobrevive a los tiempos, la afirmación de Ernst Bloch en sus famosos tres volúmenes de El principio esperanza: «donde hay religión, hay esperanza».
Lo esencial del Cristianismo no reside en afirmar la encarnación de Dios. Otras religiones también lo han hecho. Es afirmar que la utopía (lo que no tiene lugar) se volvió eutopía (un lugar bueno). En alguien, no solo fue vencida la muerte, lo que ya sería mucho, sino que ocurrió algo mayor: por la resurrección explosionaron e implosionaron todas las virtualidades escondidas en el ser humano. Jesús de Nazaret es el “novísimo Adán”, como dice San Pablo (1Cor 15,45), el hombre abscóndito ahora revelado. Él es solo el primero de muchos hermanos y hermanas; también la humanidad, la Tierra y el propio universo serán transfigurados para ser el cuerpo de Dios.

Por tanto, nuestro futuro es la transfiguración del universo y de todo lo que él contiene, especialmente la vida humana, y no polvo cósmico. Tal vez sea esta nuestra gran esperanza, nuestro futuro absoluto.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió Nuestra resurrección en la muerte, Sal Terrae 2002.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Trump verletzt das wichtigste Prinzip der Welt-Gesellschaft

05/03/2017

Die Vereinigten Staaten zeichneten sich selbst stets als äußerst gastfreundliches Land aus, da sich praktisch die gesamte nordamerikanische Bevölkerung, abgesehen von den nativen Nationen, aus Einwanderern zusammensetzt. Aber man muss nie vergessen,dass tausende und abetausende Schwarzen als Sklaven aus Afrika geschleppt worden sind und nachher sehr diskriminiert worden sind. Dasselbe gilt für Brasilien, dessen Bevölkerung aus mindestens 60 verschiedenen Nationalitäten besteht und auch Milionen von Schwarzen aus Afrika als Sklaven genommen worden sind.

Der demokratische Geist und Respekt für religiöse Unterschiede sind in der Verfassung der Vereinigten Staaten verankert. Nun kommt ein Präsident Donald Trump, der mit einer langjährigen nordamerikanischen Tradition bricht: dem Respekt für religiöse Unterschiede, indem er die muslimische, vor allem die aus Syrien stammende, Bevölkerung, ablehnt, sowie die traditionelle Gastfreundlichkeit für die unterschiedlichsten Arten von Völkern, die in die USA kamen oder kommen.

In seinem letzten Buch „Zum ewigen Frieden: Ein philosophischer Entwurf“ schlug der Philosoph Immanuel Kant (1724-1804) eine Weltrepublik vor, die grundlegend auf zwei Prinzipien basiert: der Gastfreundschaft und dem Respekt der Menschenrechte.

Für Kant ist die Gastfreundschaft (er benutzte den lateinischen Begriff „Hospitalität“) die erste Tugend dieser Weltrepublik, denn „alle Menschen leben auf der Erde, und ausnahmslos alle haben das Recht, auf ihr zu leben und ihre Plätze und Völker zu besuchen; die Erde gehört allen gemeinsam“. Gastfreundschaft ist ein Recht und eine Pflicht aller.

Das zweite Prinzip besteht aus den Menschenrechten, die Kant als „den Augapfel Gottes“ bezeichnet oder als „das Heiligste, das Gott der Erde verlieh“. Diese zu respektieren ermöglicht die Entstehung einer Gemeinschaft des Friedens und der Sicherheit, die der „infamen Kriegeslust“ ein definitives Ende setzt.

In Europa wird die Gastfreundschaft Tausenden von Flüchtlingen verwehrt, die vor Kriegen flüchten, welche von den Völkern des Westens gesponsert werden. Dieselbe Gastfreundschaft wird bewusst und ausdrücklich von Donald Trump Tausenden und sogar Millionen von „illegalen“ Arbeiten verwehrt.

In diesem Kontext sei an einen der schönsten Mythen der griechischen Kultur erinnert, in der ein älteres Paar – Philemon und Baucis – zwei Gottheiten, nämlich Jupiter, dem obersten Gott Griechenlands, und seinem Gefährten, dem Gott Hermes, Gastfreundschaft gewährt.

In dem Mythos verkleiden sich Jupiter und Hermes als armselige Wanderer, um zu testen, wie viel Gastfreundschaft es noch auf Erden gibt. Wohin immer sie kamen, wurden sie abgewiesen.

Eines Spätnachmittags jedoch, als sie schon sehr hungrig und müde waren, wurden sie herzlich von diesem älteren Paar willkommen geheißen, das ihnen die Füße wusch und ihnen Speise und ein Bett anbot, damit sie sich ausruhen könnten. Von dieser Gastfreundschaft waren die Götter sehr berührt.

Als Jupiter und Hermes sich niederlegen wollten um auszuruhen und ihre Lumpen ablegten, beschlossen sie, ihre wahre Identität preiszugeben. Im Handumdrehen verwandelten sie die bescheidene Hütte in einen prachtvollen Tempel. Voll Ehrfurcht warf sich das ältere Paar vor ihnen zu Boden.

Die Gottheiten gewährten den beiden einen Wunsch, den sie sofort erfüllen würden.

Als hätten sie sich bereits abgesprochen, wünschten sich Philemon und Baucis beide, dass sie gern fortan in diesem Tempel dienen und Pilger empfangen würden und am Ende eines so langen Lebens voller Liebe zusammen sterben wollten. Und sie wurden erhört: Eines Tages, als sie im Hof saßen und auf Pilger warteten, sah Philemon plötzlich, dass Baucis‘ Körper sich mit blühendem Laub bedeckte und dass auch sein eigener Körper sich mit grünen Blättern umhüllte.

Sie hatten kaum Zeit, sich voneinander zu verabschieden, da wurde Philemon bereits in eine riesige Eiche verwandelt und Baucis in eine dicht belaubte Linde. Ihre Baumkronen verästelten sich in der Höhe miteinander. Und sich so umarmend sind sie für immer vereint geblieben. Die Alten jener Region, die sich im Norden der heutigen Türkei befindet, geben diese Lektion immer wieder weiter: Wer Fremde beherbergt, beherbergt Gott.

Gastfreundschaft ist das Maß, wie viel Menschlichkeit, Mitgefühl und Solidarität eine Gesellschaft besitzt. Hinter jedem nach Europa kommenden Flüchtling und jedem Einwanderer in die USA befindet sich ein Ozean des Leidens und der Qual sowie Hoffnung auf künftige bessere Zeiten. Abweisung ist ganz besonders demütigend, denn sie verleiht den Einwanderern und Flüchtlingen den Eindruck, sie seien wertlos und nicht einmal als Menschen geachtet.

Die Flüchtlinge kommen nach Europa, denn mehr als zwei Jahrhunderte lang waren die Europäer in ihren Ländern. Sie rissen die Macht an sich, erlegten andere Bräuche auf und beutete ihren Reichtum aus. Jetzt, da die Flüchtlinge in so großer Not sind, werden sie einfach abgewiesen.

Es lohnt sich, den Wert und die Dringlichkeit der Gastfreundschaft, die in jeder menschlichen Kultur etwas Heiliges darstellt, zu retten. Wir müssen uns selbst als gastfreundliche Wesen neuerfinden, um den Millionen von Flüchtlingen und Einwanderern in der ganzen Welt gewachsen zu sein.

Übersetz von Bettina Gold-Harnack

Leonardo Boff, Befreiunstheologe und Schriftsteller.

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